Una cosa que empieza con D

Una cosa que empieza con D

Miradas múltiples sobre la Primera Infancia desde el Arte, los Derechos y la Educación Fundación SaludArte- Compañía teatral
OEI – MEC – BBVA

 

El pasado 14 de octubre de 2014 hubo mucho arte y mucho humor en el auditorio Nelly Goitiño. El seminario “Primera Infancia: una mirada desde la Educación y los Derechos” contó con la presencia de un equipo de SaludArte integrado por artistas, educadores, músicos y una psicóloga, que brindó un espacio de sensibilización, participación y reflexión con una dinámica muy creativa y divertida.

Artistas
Sentados en el escenario –en una fila horizontal– observan al público (conformado por educadores y educadoras de todas las modalidades de atención educativa en la primera infancia), vestidos de negro, como hormigas trabajadoras que tienen el objetivo principal de sensibilizar y concientizar sobre la importancia de los derechos en la primera infancia, contribuyendo así a fortalecer la educación infantil en los Centros de Educación Infantil de 0 a 3 años de todo el país. La emoción se desparrama por el teatro. Uno de los actores se levanta y habla. Hace alguna broma con el micrófono y su voz. El hielo se rompe en mil risas. “Párense ustedes también”, anima. El público queda distanciado de las sillas, que en los espectáculos tradicionales son tan cercanas. La expectativa se siente en el aire.

“Repitan conmigo esta canción: Alaú shikahú shikahuaca shikaú”. Si es un lenguaje lejano o creado en ese momento, nadie lo sabe. Una y otra vez, resuena con distintas tonalidades. Los actores juegan y el público repite. “Ahora, distraído”, dice el actor. Todos miran a los costados y para arriba, con cara de confundidos. Minutos después, siguen la próxima instrucción. “Ahora, distante”. Las cabezas se levantan, las narices se tuercen, las palabras salen como por casualidad. “Ahora, lento”. “Aaaaa….aaaa….laú shiiiiiiiiikkkkkkaaaaabú…. shika…huaca… shi…ka…ú”. “Y ahora, divino”. Besos al aire y reverencias dan paso a la próxima instrucción: repetir distintos ritmos de aplausos. Una vez terminado este caldeamiento, comienzan las escenas. Son todas sobre situaciones que se dan en el jardín de infantes.

La música tranquila llega desde la esquina del escenario. La componen instrumentos, ya de por sí, creativos. Por ejemplo, una botella de agua. “El teatro nos permite ensayar la vida”, comenta la directora y psicóloga Rasia Friedler. “¿Alguien de ustedes vio teatro espontáneo alguna vez?”. Se alzan unas pocas manos. Les cuenta, a quienes todavía las tienen en los bolsillos o apoyabrazos, que es una experiencia de creación colectiva, única e irrepetible. Participa el elenco de SaludArte y también el público. Los primeros muestran una escena.

Los segundos, una vez presentada, la comentan. A partir de esos comentarios, se recrea la escena con los aportes del público, que incluso podrá pasar a actuar o a musicalizar la escena.

Primera escena

Llega el momento de pasar de la teoría a la práctica. Los actores dejan de ser jóvenes. Ahora dos son niños y otras dos son maestras. El primer niño se ve preocupado. El otro está distendido. Se pasan una pelota y conversan: – Con mi papá fuimos a McDonald’s– cuenta el distendido. – Ah… – Y a ver fútbol. El segundo no responde. Mientras, las maestras conversan:
–Mirá la cara que tiene, pobrecito.
–Sí, pasa que el padre se fue de la casa.
El nene escucha toda la conversación de las maestras y se entristece. Las maestras no se dan cuenta que el niño está escuchando y lo culpabilizan, mostrando una falta de empatía. Fin de la escena. La conductora pide al público que describa el conflicto planteado.
“¿Qué soluciones se les ocurren?”, pregunta luego. El público es activo, tiene voz y voto. Las sugerencias son que las maestras hablen de los alumnos fuera del horario de clase y que presten atención a cómo juegan y qué se dicen. Esto se representa. Entre aplausos y risas se pasa a la escena número dos.

Segunda escena
En el recreo, un nene se golpea un ojo. La madre va a hablar con la maestra, para reclamarle que nadie le avisó. “Hablé con un doctor amigo. Dice que puede ser desprendimiento de retina. Y nadie me dijo nada”. La acompaña su esposo, quien muestra poca preocupación. La otra que muestra poca preocupación y –de hecho– se encarga de preocupar a los demás es la maestra del otro curso. Para ser vulgares, digamos que es chusma y “metepúa”. Termina por llamar al director.

El público propone soluciones: mayor compañerismo entre las maestras, llamar al director como último recurso, una comunicación más fluida con la familia del niño, que la persona que lo retira del colegio se preocupe por ver en qué estado se encuentra, apoyo entre la pareja.

Mientras los actores se preparan para representar la escena el público hace ruidos como los del jardín de infantes. Se escuchan gritos, pataleos. El ambiente está listo. Y, por fin, las soluciones se representan. Las risas y los aplausos son cada vez más intensos. La escena tres comienza.

Tercera escena
Una nena quiere jugar con dos nenes. No la dejan: “niñas con niñas, varones con varones”. A estos últimos se los muestra como brutos y como un peligro para la niña. Se muestra, además, cómo el educador no cambia el pañal de los niños; le deja esa tarea a la educadora. La discriminación de género es notoria. El mismo procedimiento que con las dos escenas anteriores se lleva a cabo, con la diferencia de que esta vez participan dos personas del público: una en la actuación y otra en la ambientación musical.

Juegos
A continuación, se plantea una actividad muy interesante: la radio. Cada actor habla como si fuera un programa diferente: de autoayuda, informativo, fútbol. Todos con la misma temática: la educación. Luego, una escultura fluida: con gestos y expresiones paraverbales expresan el sentimiento de ser maestro. Por último, se realiza un juego de representar lo consciente y lo inconsciente. Dos actores dicen lo que sienten como educadores en un plano más superficial. Por ejemplo: “estoy orgulloso de los chicos”. Los otros dos, lo que en realidad están sintiendo y contradice lo que se espera de ellos. Por ejemplo: “me tienen cansado”.

Público
Se hace una ronda. Los actores giran abrazados y recuerdan momentos del día, momentos que seguramente también recordarán los educadores del público cuando se encuentren con padres enojados, nenas que quieren jugar con varones, chicos lastimados en recreos y otros en sus casas, juegos, cansancio, orgullo, y todo lo que conforma su trabajo. A través del teatro espontáneo de SaludArte se mostraron y recrearon situaciones de la vida cotidiana en los Centros de Educación Infantil de 0 a 3 años de todo el país, se reflexionó sobre las problemáticas planteadas y se ensayaron posibles soluciones. Un enfoque muy inspirador para crear ambientes de aprendizaje más motivadores y participativos.

Montevideo, 14 de octubre de 2014

Fundación SaludArte

Actuación:
Inés Cruces, Emiliano Duarte, Valeria Fontán, Luis Musetti Música: Rodrigo Vignolo

Dirección: Rasia Friedler Registro audiovisual: Matías Benvenuto, Paola Katz, Sofía Ponce de León

Crónica:Carol Milkewitz Descargar

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