Teatro Espontáneo para la prevención del acoso y el hostigamiento.

Teatro Espontáneo para la prevención del acoso y el hostigamiento.

Día de la Educación Pública – Escuela Técnica de Paso de la Arena
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Por el barrio de “La Teja”, si se va por Luis Batlle Berres, se llega al barrio Paso de la Arena. Cruzando un pequeño puente se encuentra la Escuela Tecnológica, en medio de una geografía verde, arbolada y con olor a campo.

La UTU es un edificio más bien moderno, con mucha gente joven. La puerta principal es ancha y en ella se encuentra una adscripta junto a la entrada.

En el salón “Zoom”, los actores de SaludArte realizan una rutina de calentamiento corporal. Se preparan para comenzar un taller artístico de promoción de salud dirigido a alumnos y docentes de la institución.

La actividad se enmarca en la celebración del Día de la Educación Pública, organizado por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Universidad de la República (UdelaR), que este año tiene como lema: “Con más Educación, crecemos todos”.

Cuatro actores y una facilitadora integran el elenco. El público, compuesto por alrededor de 60 adolescentes y algunos profesores, espera ansioso en la puerta del gran salón a que se los autorice a entrar en el lugar.

Finalmente, los jóvenes van entrando, la sala está completa.
La directora de SaludArte presenta a la organización y recuerda el marco de la celebración de ese día. Destaca que la cultura y la educación tienen un papel fundamental en la lucha contra la exclusión social. Recuerda que la educación es un derecho que se debe ejercer enL para todas las personas, en todos los niveles educativos, tanto en la capital como en el interior del país. De allí la necesidad de seguir defendiendo el pleno acceso a la educación pública y de velar por su calidad. Luego explica brevemente la metodología teatral del Teatro Espontáneo y la dinámica del taller: “Es un teatro que se crea en el momento a partir de las intervenciones y relatos que surgen del público. Es una propuesta colectiva en la que el público también puede participar actuando. Hoy les proponemos crear juntos una obra en torno al acoso y el hostigamiento en centros educativos”, puntualizó Rasia.

A continuación, cada integrante del elenco comparte espontáneamente una experiencia personal en torno al tema y los otros actores le dan vida a cada narración con gran sentido del humor, provocando abundantes risas entre los alumnos y docentes.

Adriana, una de las actrices, contó que cuando tenía tres años una niña le pegaba en el jardín de infantes; y que su mamá (maestra de profesión) le dijo gritando que la próxima vez que esa niña le pegara ella debía hacer lo mismo.

Emiliano compartió que en el liceo tenía amigos que se burlaban de otros y que él se peleaba con los agresores para defender a los acosados. Lorena contó que en la escuela, cuando tenía cinco años, una alumna de 6º año le tiraba el pelo todos los días, pero que nunca se animó a decírselo a la maestra o a su familia.

Rasia relató que a los diez años vino a vivir a Montevideo proveniente de Paysandú. Tenía acento “de afuera” y trataba de imitar a sus compañeros montevideanos, pero no lograba igualarlos y éstos se rieron de ella.

Luego de la representación de estas microescenas, la facilitadora pregunta a los asistentes cómo se sienten.

“Bien de bien”, “Muy divertidos”, responden. “Estresado”, dice uno de los alumnos, “por estudiar tanto”.

Cuando Rasia pregunta al público cuantos se sienten estresados de tanto estudiar, la mayoría levanta la mano. Los actores representan entonces esta vivencia mediante una estructura de representación llamada “máquina”.

Luego la conductora invita al público a contar una historia personal sobre el tema del taller. Un alumno, en tono jocoso, pidió que se interpretara el acoso sexual de una profesora a un alumno. Explicó que se sentía acosado, contó que recibía mensajes de texto de la profesora a horas poco prudentes y eligió los actores para interpretar los roles de la profesora y de él mismo. La energía de los actores y la del público rápidamente comenzó a fusionarse en un flujo-reflujo de ida y vuelta generando más propuestas, más sintonía y más risas.

Una alumna comentó que tiene una profesora que se emociona mucho cuando los alumnos hacen las tareas correctamente y que festeja saltando cuando entienden correctamente los temas dados en clase.

Otra alumna pidió que se interpretara a una “profe” que gritaba mucho, no era clara en la explicación de las tareas y se victimizaba generando perplejidad en los alumnos.

La facilitadora preguntó al público si alguien podía contar alguna historia de hostigamiento o acoso desde otro punto de vista, por ejemplo, sobre la violencia entre compañeros. Se produjo un silencio y luego un profesor pidió que se recreara una situación que él enfrenta a diario. Contó que los alumnos usan gorras en la clase y esto le genera problemas porque va contra las normas de la institución. Él les ha pedido con insistencia que se las saquen pero no lo ha logrado y ya no sabe qué hacer. Dice que los alumnos a veces se excusan de hacer un trabajo diciendo que no tienen dinero para comprar un lápiz pero se las ingenian para obtener las gorras que les gusta.

Se representa la historia con la participación escénica espontánea de varios alumnos. En cierto momento la facilitadora toca un instrumento que detiene la escena, los actores “congelan” y le solicita al público participante que sugiera posibles soluciones a la situación planteada.

Las soluciones sugeridas fueron: Sacarles el gorro. Dejarles usar el gorro, porque eso no significa un problema.

Ambas “soluciones” fueron recreadas en la escena, que culminó con un gran aplauso del público.

La propuesta de SaludArte tuvo muy buena acogida en los participantes. A la salida los alumnos que actuaron en escena expresaron lo siguiente;
-Es divertido actuar, me sentí cómoda (Carolina, alumna y actriz espontánea)
-¡Ta muy bueno, quiero qué vuelvan! (Gustavo, alumno y actor espontáneo)
-¡Fue genial y ellos lo re-disfrutaron! (Paola, educadora y sicóloga del lugar). Y otros escribieron en el cuaderno de comentarios de SaludArte:
-Me encantó, el arte de lo simple y desestructurado. Muy bueno!!!
-Alucinante!!! Gracias, muchas gracias!!!

En medio de lo que aún era un público disperso puertas afuera nos fuimos retirando, con la esperanza de haber contribuido a sensibilizar sobre el problema del acoso y el hostigamiento, buscando contribuir al empoderamiento de las y los jóvenes como actores de cambio de su propio entorno.

Nuevamente pasamos el puente dejando atrás una experiencia inolvidable en la UTU de Paso de la Arena.

Montevideo, 22 de octubre de 2010

Actuación: Adriana Alonzo, Lorena Cánepa, Andrea Domenech, Emiliano Duarte. Conducción: Rasia Friedler.

Crónica: Fanny Capello
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