Teatro del Oprimido Taller de Estética

Analizando el pasado en el presente para transformar nuestro futuro Fundación SaludArte- Centro Juvenil El Puente

Facilitadora y relatora: Norina Torres

En este taller nos propusimos transmitir a los adolescentes algunas nociones básicas del Teatro del Oprimido. Trabajamos fundamentalmente desde lo lúdico, raíz fundamental de esta metodología.

Una de las máximas de este enfoque es: ” El acto de transformar es transformador”. Esto significa que se intenta brindar las condiciones para que los jóvenes puedan hablar, participar y situarse como agentes de cambio.

El taller estuvo a cargo de SaludArte y se desarrolló en el Centro Juvenil El Puente, con el auspicio de la Red Uruguayo-Latinoamericana de Arte para la Transformación Social (RULATS), nodo de la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social (RLATS).

Participaron de este taller chicos de distintas edades y de dos instituciones diferentes que están haciendo un “puente” para poder conocer y crecer con diferentes dinámicas y metodologías. El intercambio fue sumamente enriquecedor, nos enseñó a convivir con otras realidades y a expandir nuestras “neuronas estéticas”, como las denominaba Boal, el teatrólogo brasilero creador de esta metodología.

A partir de ejercicios de Estética del Oprimido facilitamos un proceso en el cual los jóvenes presentaron algunas imágenes de opresión, con el fin de posibilitar o ayudar a restaurar un diálogo entre las personas implicadas. Algo aparentemente sencillo, pero que no resultó simple. Estos jóvenes se encuentran en situación de vulnerabilidad social, y la actitud de algunos de ellos era de oposición, desafío, falta de atención y desconfianza. Algunos jóvenes ejercen violencia hacia otros jóvenes y hacia los educadores, en quienes depositan emociones negativas.

Durante el taller vivimos los vaivenes propios de las dificultades emocionales de algunos de los chicos, que sufren a diario el impacto de la incomprensión, problemas de comunicación, maltrato intrafamiliar, rechazo, abandono, escasez de recursos económicos y dificultades escolares vinculadas a la situación de pobreza.

El Centro Juvenil está situado en una zona de alta movilidad poblacional y los jóvenes provienen de hogares de bajos ingresos, inestabilidad laboral, alta inserción en el mercado informal, situaciones habitacionales en riesgo y condiciones de hacinamiento en lugares poco apropiados para vivienda.

Todos los participantes, facilitadora incluida, nos tuvimos que adaptar rápidamente a situaciones muy diferentes a nuestra rutina, lo cual es parte fundamental del acto transformador.

El teatro del Oprimido demanda una actitud enteramente participativa, el individuo debe querer buscar alternativas a su realidad, debe tener la voluntad de cambiar, de transformarse. En ciertos casos, esto puede requerir un proceso de encuentros sucesivos, sostenidos a través del tiempo. A pesar de tratarse de un taller puntual, en esta oportunidad se logró instalar en los chicos el concepto de Oprimido y Opresor, comprendiendo al Oprimido como aquel individuo que lucha para lograr su deseo mientras alguien o algo: “Opresor” no deja que ese deseo se concrete.

Al finalizar el taller los chicos mostraron cuatro imágenes de opresión: el niño indigente que no puede acceder a un plato de comida por la indiferencia de los que sí lo tienen; un robo; una aldea indigena siendo invadida por la voracidad de la prensa; y la final con la que se pudo trabajar algunos conceptos de transformacion, en la que se presentaba una persona de bajos recursos pidiendo trabajo a una persona visiblemente adinerada. A través de esta experiencia educativa no formal los jóvenes tomaron contacto con un instrumento capaz de facilitar su participación activa en la sociedad, convirtiéndolos en agentes del cambio.

Seguramente ha sido una experiencia sumamente enriquecedora para todos los participantes, quizás para algunos de forma más inmediata y para otros con posibles resonancias en el futuro.

Descargar crónica

Últimas Entradas