SaludArte: una explosión de danza y alegría en el Hospital Pereira Rossell

SaludArte: una explosión de danza y alegría en el Hospital Pereira Rossell

En el Centro Hospitalario Pereira Rossell transitan numerosos pacientes cada día. Pueden verse adultos, ancianos, niños junto a sus madres, hermanos… Algunos llegan y al rato se van, otros deben permanecer en el hospital.

Un primaveral 6 de octubre, la Fundación SaludArte transformó la rutina del hospital irrumpiendo con la danza, el arte de clown y la alegría en pasillos y salas de espera, sorprendiendo a usuarios, funcionarios y al personal. La intervención empezó de forma gradual, con movimientos sutiles que luego se convirtieron en una danza bien visible, con dos o tres bailarines que luego se transformaron en veinte, voluntarios todos de SaludArte. A éstos se fueron sumando profesionales de salud, pacientes, familiares y funcionarios, y hasta la propia responsable del Centro Nacional Obstétrico-Pediátrico VIH/SIDA, Dra. Stella Gutiérrez, y Psic. Rasia Friedler, directora de SaludArte, se sumaron al baile y la algarabía.

El objetivo de la intervención fué fomentar el bienestar anímico y a la disminución del estrés de los pacientes, los acompañantes y el personal de salud generando un ambiente positivo, complementando así la labor del personal en la mejora de la calidad de vida de los usuarios.

Varias personas esperaban pacientemente en la sala de espera del Policlínico de Infectología, donde niñas y niños inquietos se escurrían de los brazos de sus madres con el afán de jugar con alguna cosa que encontraran en su camino. De pronto, apareció Inciencio Kspitas (Ignacio Raganini), un payaso muy colorido, y se puso a pasear por la sala con la torpeza y gracia propias de su arte. Luego empezó a interactuar con algunos niños que sonreían tímidamente y observaban la escena con curiosidad.

De pronto empezó a sonar la canción “La bilirrubina” de Juan Luis Guerra. Junto al payaso se unieron todos los voluntarios y voluntarias presentes en una coreografía especialmente preparada por las bailarinas y docentes Ioel Da Costa e Ivette Tarrio para aquella intervención. Una por una, las personas antes desapercibidas se fueron levantando para sumarse a la coreografía. Alegres, bailaron muy animadamente mientras los niños y sus familias observan atónitos, sin poder creer lo que allí estaba sucediendo. Entonces los bailarines empezaron a incitar a los pacientes a que se unieran al baile, tomaron a los niños y niñas de la mano para que los acompañaran en aquella celebración improvisada de la vida.

Todos juntos, pacientes, profesionales de salud, funcionarios y voluntarios, formaron un trencito que se paseó por otras salas de espera, incorporando otros niños y familiares. Los acompañó la música, la alegría, la despreocupación, la vitalidad, inundando las demás salas y contagiando el buen humor. Al son de la melodía de Martinho da Vila “canta canta, minha gente/deixa a tristeza pra lá/ canta forte, canta alto/ que a vida vai melhorar” el trencito regresó hacia la sala de Infectología luego del alegre paseo por las demás áreas. Y al baile siguió el baile. A esta altura algunos de los pacientes de la sala de espera que habían tenido vergüenza de unirse al baile se unieron animadamente.

El baile continuó al son de “voy a reír, voy a bailar/ vivir mi vida la la la la/ voy a reír, voy a gozar/ vivir mi vida la la la la” en la sala de espera y hasta los amigos de VTV fueron a ver lo que allí estaba pasando. Por último se desarmó la coreografía para dar lugar a un baile libre y ya nadie se quedó sentado. Se formó un limbo en el centro de la sala, invitando a los más audaces a pasar por debajo de la vara sin caerse. ¿Quién hubiese imaginado al ir ese día al hospital que se encontraría con una actividad lúdica tan divertida? La intervención concluyó con todos unidos bailando en ronda.

Así, la estampida de gente se fue paseando nuevamente por otras salas, como una manada de alegría que invita a sumarse. Tanto los niños como los adultos sonreían, gratamente sorprendidos por aquella escena mágica y contagiosa.

Entre bailes, los voluntarios inflaron guantes de enfermería y se los regalaron a los más pequeños que jugueteaban fascinados con su nuevo juguete. El payaso fue llamado por una enfermera para ser vacunado, lo acompañó un niño que tranquilizó al payaso diciéndole que no se asustara, que en realidad no dolía tanto. Así, juntando coraje, el payaso y el niño pasaron a la sala de vacunación.

Finalmente cesó el baile. Un ensordecedor ruido de aplausos colmó la sala reconociendo a los voluntarios/as, los pacientes, los familiares, los profesionales, técnicos y funcionarios y a la propia fundación que organizó y desarrolló la actividad. Todos nos fuimos con ganas de que se repita.

Montevideo, 6 de octubre 2015
Participaron por SaludArte:
Danza:
Ioel Da Costa, Ivette Tarrio, Victoria Pazos, Miranda Antelo, Soledad Artigue, Florencia Denis, Paula Echenique, Aldana Fernández, Pía Frontan, Florencia García, Selene Jordán, Sofía Lemos, Lucía Pintado, Tamara Rimbaud, Camila Rodríguez, Eliana Rodríguez, Edgardo Severo

Clown:
Ignacio Ragnani

Registros:
Matías Benvenutto, Lindsay Grigg, Clara Von Buch.

Idea y coordinación:
Ioel Da Costa y Rasia Friedler

Crónica:

Clara Von Buch
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