SaludArte: una apuesta a la calidad de vida

SaludArte: una apuesta a la calidad de vida Teatro Espontáneo con pacientes renales y personal de salud Servicio de Diálisis Crónica del Hospital Maciel

Por Laura Fernández Labandera

La mansedumbre portuaria no adivinaba el tapiz de colores que se tejería tras los muros del Hospital Maciel. Era una de esas mañanas que no desentonaría en cualquier rincón del almanaque: 14 de noviembre de 2007.

Unos llegamos allí deliberadamente, algunos nos esperaban con el tímido gesto desde el que se aguardan las horas gratas. Otros se detuvieron tras los cristales del patio del hospital. La curiosidad, quizás, los invitó a escrutar deliberadamente aquella escena. Pocos minutos más tarde, lo que allí sucedía los sumó al público.

Hasta entonces, algunos conversaban con extraña mesura, mientras otros mantenían riguroso silencio.

La propuesta teatral de SaludArte se tituló “Calidad de Vida”, justamente para abordar desde el arte y el humor la cotidianeidad de los pacientes renales sometidos a diálisis peritoneal en su entorno más inmediato, incluyendo al personal de salud tratante y a los acompañantes.

La actividad se orientó hacia la mejora de la calidad de vida de los pacientes, procurando propiciar la elaboración de los aspectos emocionales relacionados con la enfermedad, aumentar su adhesión al tratamiento, estimular el apoyo social y familiar. Cabe señalar que el número de pacientes con insuficiencia renal crónica ha aumentado progresivamente en nuestro país y la mayor facilidad de acceso a diálisis ha generado un aumento de personas con este tratamiento. Considerando que la enfermedad genera múltiples síntomas que afectan la calidad de vida, los aspectos psicosociales adquieren una relevancia especial en la atención integral de esta población. De allí surge la participación de SaludArte.

Esta función fue dedicada a Jorge Curiel, un ser entrañable, ejemplo de entereza, sabiduría y dignidad -según nos cuentan- quien impulsó la realización de esta actividad artística junto a la enfermera Rosana Laborda. En la primera fila, su esposa, desde bien temprano, seguía atentamente cada movimiento previo a la merecida dedicatoria, visiblemente conmovida.

Las presentaciones de los integrantes de la compañía (actores, músico, conductora) recreadas en escena por Virginia, Lichi, Santiago, Alexandra, Fiona con la conducción de Rasia y musicalizadas por Gabriel, rompieron el escaso hielo que ya quedaba y dibujaron las primeras risas, algunas tímidas y otras contagiosas carcajadas.

De forma espontánea, los artistas compartieron sus historias personales con relación al tema. Uno de ellos contó una anécdota personal que subrayó la necesidad de colocarse en el lugar de quien aguarda la oportunidad del transplante renal para comprender la importancia del compromiso de todos en la donación de órganos.

A su tiempo, nurses y enfermeras abrieron el juego. Se turnaron para rastrear en la memoria, reservando un rinconcito para la verdad inconmovible de sus horas de trabajo, que sin duda son mucho más que eso. Se hizo evidente su desvelo por el cuidado de los pacientes, especialmente por evitar la infección de los mismos a través de un esmerado entrenamiento de autodialización, mediante el cual aquellos aprenden a realizarse el tratamiento en su hogar.

El clima estaba instalado y las escenas se desgranaron sin tirabuzón. “Alegría”, “Cambio de hábitos”, “El susto” son algunos de los títulos propuestos por los propios narradores espontáneos que surgieron del público.

Los curiosos de entonces ya aplaudían cada dramatización, los funcionarios de a poco comenzaron su propio registro, fotografiándolo todo. El sol inconmovible seguía en el escenario desde la claraboya.

La invitación a participar dirigida los pacientes decidió a Amelia a ponerle libreto al título que una doctora había ofrecido: “Bailando con la más fea”. Así narró con precisión de orfebre las sensaciones de una joven (ella misma hacía algún tiempo) y su esposo, que se sobrepusieron a las múltiples dificultades planteadas por la insuficiencia renal, incluyendo los exigentes cuidados que plantea la diálisis peritoneal y la dieta para quien debe alterar su rutina y alejarse de su entorno. Contó como ambos lograron llegar finalmente al interior del país para asistir al cumpleaños de 15 de una sobrina, con la valija llena de imprescindibles y un excelente estado de ánimo a pesar de todo.

Desde ese enfoque, la enfermedad aparece como una oportunidad para que personas de cualquier condición se replanteen su propio estilo de vida y se dirijan de la mejor manera posible hacia lo que adquiere mayor sentido para ellas. Amelia transmitió de un modo admirable que la vida exige un compromiso más allá de la enfermedad y su tratamiento, por más importante que estos puedan ser. La calidad de vida abarca las múltiples facetas del desarrollo humano y requiere de cada uno el ejercicio diario del compromiso con su salud, para la cual la actitud mental positiva, la capacidad de amar y disfrutar resulta decisiva.

Mientras escribo recuerdo mis dudas sobre la posibilidad de crear la ilusión teatral en un ámbito hospitalario. Después de aquella mañana, sigo sin saber muy bien cómo se producen esos momentos mágicos, pero si se cómo fue éste: simple, sin estridencias, placentero, divertido, fundado en el respeto, en los afectos, en lo que nos une a todos los seres humanos.

¿Qué es el humor sino despertar con un sí a la vida donde nos encontramos con otros para reconocer y superar nuestras debilidades humanas?

Notarán que el tradicional FIN es, en esta crónica, un COMIENZO. No podría ser de otra manera. ¿Cómo haríamos sino para seguir tejiendo entre tantas manos este tapiz?

Tal vez algún día asome su dibujo, el mismo día en que advirtamos que estas funciones pertenecen al mismo cuento, circular como todos los cuentos, poblado de encuentros y coincidencias sólo aparentes. Sucederá una mañana, seguramente, una de esas que no desentonaría en cualquier rincón del almanaque.

Alguien debía atrapar esta historia, parecida a todas y a ninguna. Por eso prevengo que es “un” relato, de los tantos que podríamos haber ensayado. Tantos como quienes compartimos ese paréntesis de humor y de esperanza, colado sin permiso en aquella apacible mansedumbre portuaria.

Pregunté con temor si no se perdería esa obra colectiva tan rica construida allí, por única vez, con la entrega de tantos, y alguien me respondió sin vacilar: “la obra no desaparecerá: continuará en cada uno de nosotros”. Tenía razón.

COMIENZO
Montevideo, 14 de noviembre de 2007

SaludArte Compañía de Teatro Espontáneo
Conducción: Rasia Friedler
Actuación: Virginia Arzuaga, Alexandra Galcerán, Fiona Panda, Santiago Rodríguez, Lichi Sánchez. Música: Gabriel Arioni II Taller de Diálisis Peritoneal. Servicio de Diálisis Crónica del Hospital Maciel Actividad dedicada a Jorge Curiel, organizada por el Servicio de Diálisis Crónica del Hospital Maciel con el apoyo del Laboratorio Baxter.

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