Risoterapia para el corazón

Risoterapia para el corazón

Resonancias del Taller de Clown Hospitalario

 

Con paso firme y al mismo tiempo curioso, mis pies se condujeron solos hacia una “tribu” bastante fuera de lo común.

Curiosa de saber qué sucedería, me encontré retomando la habitual rutina con un señuelo hacia la felicidad entonada en LA mayor.

Claro, debo reconocer, aunque cueste, que esta vez el mérito ha de llevárselo Internet. Por otro lado, creo que la magia también hizo de las suyas en este cielo con suelo.

En la pantalla de mi pc aparecía un afiche pequeñito muy colorido, donde payasos se mostraban en una salita divirtiéndose con algunas personas dentro de un sanatorio. El título de este panorama tenía mucho que ver con el mundo del CLOWN, y por supuesto… HOSPITALIDAD.

Seguramenttaller-clown-fane ahora que lo pienso mejor, lo que se llevó mi mayor admiración fue más lo de “HOSPITALARIO” que lo de “CLOWN”. Sin dudarlo, quise conocer más desde adentro.

Ando siempre por la vida creyendo que no existen únicas oportunidades cuando se trazan metas con el corazón y la pasión las empuja. Así, alquímicamente funciona un ciclo donde todo te lleva a lo que alguna vez dejamos y tanto disfrutábamos.

Inevitablemente, ese día en que me enteré del taller, recuerdos invadieron mi mente llevándome a voluntariados anteriores en los que había colaborado.

Sin embargo…este taller concitaba cada trocito de mi atención, como si yo fuera un niño que recolecta tréboles de cuatro hojas.

“Jarabe de risas”…

¡¿Qué podría sonar más tentador y estremecedor que semejante consigna?!

Poco a poco, en milésimas de segundo, me percaté que todas las miradas que habitaban en el salón aprendiendo “técnicas”; aprendiendo a soltar la espontaneidad para caer en las redes de la empatía…eran muy familiares.

Con la certeza de que nos podría llegar a mover la fuerza de nuestros corazones, muchas actividades fluían mientras las carcajadas resonaban entre imágenes payasescas.

¡Qué curioso! A través de un pequeño llamado virtual expandido en un monitor, tantos apasionados nos unimos para liberar un sábado por la mañana nuestras ganas de construir.

Mejor dicho… ¡Recrear, re creer!

Recrear instantes difíciles de llevar adelante, recrear llantos de dolor a cambio de un abrazo. Recrear broncas e incomprensiones visibles en cualquier sala a cambio de escenarios cómicamente sencillos.

Si me dieran la chance de describir este taller en una sola palabra, ella sería: INTENSO. Cuatro horas bastaron para vagar entre tantas emociones y afirmar que, definitivamente, hay seres más humanos que seres en este planeta.

Hay héroes anónimos que brillan contagiando sus ganas de dejar de ser especies en extinción.

Por cierto, nunca creí que esa raza dejaría de existir (sí lo estaba temiendo), y sin embargo debo reconocer que, en secreto, mi corazón gritaba un poco para volver a cruzarlos y nutrirme de ellos.

Claro…no todo tiene que ser color de rosas. Estos genios que bromean entre inyecciones, entre circuitos, entre lágrimas de tantas composiciones y risas de tantos colores, estos genios tan frágiles, no son NORMALES.

No son normales en un mundo donde es familiar la violencia, pues ellos sólo hablan con el idioma de la bondad.

No son normales en un mundo donde la rutina es competir, pues su centímetro mide desde compartir hasta integrar.

Es tan grande el aprendizaje y tan gigante lo que transformaron tres artistas de la vida en ese taller, que quiero despedirme afirmando una idea.

SaludArte… salud y arte son dos caras de una misma moneda. Y en su trabajo diario se ven los frutos.

No hay discriminación, no hay lástima que pueda curar; siempre lo he sabido…y el arte genera cosas maravillosas porque habla en el código de las emociones.

Cuando hablamos de alma y sanar el corazón, no hay norma moral…no hay bueno o malo, no hay lindo o feo. Hay creación, transformación…círculos virtuosos que no saben dónde comienzan y menos aún dónde finalizan. Y sin embargo, suprimen los cubos, rombos, pirámides, o lo que sea vicioso.

Para el arte, la salud no se desgasta, se transforma… y su medicina es tratar siempre al otro con igualdad; cada envase que protege al ser en su mágica esencia.

Tanto dolor puede ser curado con más amor, hay pruebas reales de ello. Así que creamos con C de creer, con C de crear.

Abrazo enorme, ¡gracias SaludArte!

¡Y espero cooperar con ustedes en 2016 también!

Crónica: Por Ivana Medina

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