Pintó educar: una vuelta a clases muy divertida

Pintó educar: una vuelta a clases muy divertida

Compañía de Teatro Espontáneo SaludArte Jornada para maestras de Educación Inicial y Primaria Escuela y Liceo Elbio Fernández

El elenco de la Fundación SaludArte está listo en el escenario que se ha armado en el salón de actos de la Escuela y Liceo Elbio Fernández. Antes de empezar a actuar, sus integrantes hacen estiramientos al ritmo de los acordes de la guitarra. Las maestras conversan entre sí, animadas porvolver a verse para arrancar un nuevo año escolar, mientras disfrutan de unas masitas y café.

Los seis artistas y la directora lucen camisetas blancas y pantalón negro, una ropa no muy llamativa ya que en el transcurso del Teatro Espontáneo denominado “Pintó Educar”, irán poniéndose y quitándose pelucas, sombreros, narices y otros elementos de vestuario. Es sólo cuestión de tiempo, todos esperan con expectativa y curiosidad el inicio de la actividad.

Tal vez te estás preguntando qué es el Teatro Espontáneo. Bueno, la respuesta es simple y en la práctica es algo hermoso. Se trata de una una estrategia artístico-pedagógica, lúdica, motivadora, transversal, sensibilizadora y participativa que involucra a todos los presentes. Sí, así cómo lo escuchas: la idea es que el público comparta entre sí y con el elenco situaciones, experiencias, sentimientos y sensaciones de la práctica educativa para que verlas representadas en la escena a través de la improvisación. Esto lleva a una sinergia muy especial con el público presente.

La obra está por empezar y los integrantes de SaludArte juntan sus manos en un círculo, a modo de un ritual para darse suerte antes de la presentación. Conversan bajito entre sí como forma de dar y recibir buena energía antes de una actuación, levantan sus manos al aire y mueven los dedos. Están listos, el proceso creativo grupal puede comenzar.

La motivación es un factor vital en la docencia. Sin embargo, el desconcierto ante un nuevo contexto socio-escolar que a menudo desestabiliza la identidad profesional y hace que los docentes puedan sentirse desmotivados o con falta de recursos para afrontar las situaciones desafiantes que se le presentan en la tarea educativa.

A través de la obra “Pintó Educar” se busca sensibilizare iluminar aspectos emocionales y relacionales en juego en el ejercicio de la docencia. La actitud y la motivación de los docentes son fundamentales para la construcción de una relación educativa positiva.

Laura, directora de Enseñanza Inicial y Primaria, da la bienvenida a las participantes y sonriente dice que no sabe lo que va a suceder. Uno de los actores, con cara de picardía, les dice a las maestras que se apronten para algo muy bueno. Todas ríen ante el comentario, aunque no saben bien qué va a suceder. Rasia, directora de SaludArte, introduce a la fundación y su Compañía de Teatro Espontáneo. Explica la metodología que habrán de utilizar y subraya la importancia de la práctica docente, la cual requiere de los maestros/as una alta dosis de creatividad para dar respuesta a los desafíos que se les plantean a diario.

Y es precisamente eso a lo que apunta SaludArte con “Pintó Educar”: actuar en y desde la realidad cotidiana de las maestras para transformarla creativamente, con su participación activa en el hecho teatral.

Ha llegado la hora de que las maestras compartan sus historias. Bruno, músico de la compañía, invita a que pasen a sentarse al frente aquellas maestras que están en el fondo, y les dice, como si fuera un maestro hablando con sus alumnos, “ahhh, es que quieren sentarse al fondo para hacer relajo”, todas se ríen divertidas mientras van moviéndose al frente del recinto. En las paredes de la escuela hay carteles con frases motivacionales como:“El espíritu del niño no es un cántaro que el educador ha de colmar, sino una antorcha que debe encender”. Inspirar, de eso se trata esta actividad.

Las maestras están listas, ahora es momento de hacer un estiramiento y sacar del cuerpo la pereza y la timidez.“Eco rítmico” dice Bruno, y empieza a aplaudir. Las docentes le siguen el ritmo, cada vez más rápido y complejo. Cuando las profesoras se equivocan se ríen divertidas. Ha cambiado el ejercicio, todas chasquean los dedos al son que el músico las lleva y corean con él una canción que acaba de inventar“Empiezan las clases y estoy refeliz” “ohh ohh ohh”. Darío, uno de los actores, dirige ahora a las maestras, entonando “ShicaúShicaúShicaShicaShicaú” las maestras entretenidas lo repiten, el actor dice: ahora lo repetimos cantando como si tuviéramos sueño, y todas adormiladas dicen la frase, con calor, con frío, con alegría, y así va cambiando los estados de ánimo mientras siguen coreando el “ShicaúShicaú”. Todos nos divertimos con esta forma de romper el hielo. El público corea cada cosa que se les propone, ahora a mover la cadera e ir bajando, etc. Luego todas se sientan; ¡la función de teatro va a comenzar! Entre los cantos y estiramientos la sala se ha llenado de risas de las educadoras que se han animado a apartarse de los comportamientos y gestos corporales convencionales, permitiéndose por un rato otras formas de expresión y comunicación.

Los actores acompañados por la música en vivo hacen como si fueran una radio que va cambiando de dial. De pronto se detiene en la radio de los petisos que anuncia que no hay llamadas en la línea. La directora hace sonar su pin, un pequeño instrumento musical de plástico y metal que cuando se golpea con un palito de madera hace un tintineo. Es utilizado por ella para marcar los tiempos de la obra.

Ahora se escucha una voz al estilo informativo; el locutor dice que las clases están por comenzar, el dial cambia nuevamente y se oye la voz de una locutora de fútbol que habla de lo que pasa en una clase y dice que a la maestra le han sacado tarjeta amarilla. Una radio no puede estar completa sin los comerciales, por eso se les ofrece a las radioescuchas allí sentadas moñas azules que combinen con los alumnos. Las risas del público no se hacen esperar, las maestras se divierten a lo grande con las actuaciones de Darío, Virginia, Germán, Javier y Ioel.

Para ilustrar la metodología del Teatro Espontáneo, los actores empiezan a contar sus historias referidas a la temática educativa. Cuentan una experiencia personal que tuvieron con sus maestros o en su condición de maestros, dado que Germán y Virginia se dedican también a la docencia. Cada uno por turno cuenta sus vivencias y cuando terminan los demás la interpretan en la escena mediante una creación libre y espontánea.

Ahora es el turno de las maestras de contar sus historias. Siguiendo la consigna de la directora, primero se la cuentan a la persona que tienen a su lado. Hay algunas que se miran divertidas recordando alguna picardía hecha por sus alumnos, otras se quedan pensativas y con cara seria, porque en la educación inicial y primera no todo es alegría, también hay historias tristes y complejas.

El público habla entre sí animadamente, pero sus historias no se quedan sólo entre ellas, la propuesta es que las compartan con todos los demás para que los artistas puedan recrearlas escénicamente. Andrea es la primera maestra que se anima a hablar. Después de contar la historia, los actores se preparan colocándose pelucas, vestidos, en fin, la indumentaria necesaria para interpretar la obra. Mientras, Bruno comienza a tocar la guitarra y a cantar temas relacionados con la historia que en breve se va a interpretar. Rasia hace sonar el pin, el público ya sabe que esto indica el inicio de la escena. La representación tiene una base fuerte en lo grupal, en la creatividad y las experiencias educativas de las educadoras que no pueden parar de reír al ver su realidad interpretada desde la perspectiva del absurdo. Andrea, entre risas, asiente con la cabeza mientras afirma con convicción “Si, tal cual, así fue”. Una vez más, el pin marca el final de la representación.

Mercedes cuenta otra historia. Esta vez la obra se llama, por elección del público, “Torres García se murió”. Para esta interpretación una de las maestras sube al escenario para formar parte del elenco. Esta vez es Patricia quien se anima. Los actores le ponen una peluca, tendrá que interpretar el papel de alumna junto a Darío y Javier, mientras Virginia y Ioel harán de maestras. Para poder situarnos en la escena hay que pensar en una clase de computación al final del año, con las maestras ya cansadas. El tema del día es Kandinsky. Uno de los alumnos, en este caso interpretado por Darío, le dice “maestra… es que Joaquín”, y Virginia, que interpreta a la maestra, le reclama “no Joaquín, no… es Kandinsky” y así continua la escena entre la perorata que da el niño a las maestras sobre el tema de Joaquín, hasta que una de ellas dice en voz alta “Joaquín Torres García se murió, se murió”. Al fondo, Javier, que interpreta al otro alumno, está callado y contenido hasta que se levanta y dice “no puedo más, no puedo y sale corriendo”. Darío le explica a la maestra que lo que pasó: Joaquín quería ir al baño y allí se quedó sin papel. Las profesoras se ríen a carcajadas con la puesta en escena, quieren más radiografías como esta de sus quehaceres cotidianos.

Si educar es preparar para la libertad, para que cada ser humano pueda ser quién y cómo desee ser, el teatro es una poderosa herramienta para lograrlo. El sentido del humor, en íntima conexión con el pensamiento crítico, es una cualidad humana que necesita ser desarrollada si queremos educarnos y educar en el mejor sentido de la palabra. El teatro nos reconoce como protagonistas de nuestra propia vida, como maestros y aprendices al mismo tiempo.

La obra que acabamos de crear colectivamente nos recuerda que todos tenemos infinitas posibilidades latentes, incluso algunas que al principio nos pueden resultar extrañas, pero que nos permiten cultivarnos y enriquecernos.

El lenguaje teatral permite a las maestras simbolizar y explorar sus propias historias desde otras perspectivas. Por último Rasia las invita a decir una palabra o un mensaje breve para empezar el año. Algunos de ellos fueron:

globos
Con estas palabras y frases terminó “Pintó Educar”. Las educadoras manifestaron sentirse más distendidas y motivadas para empezar el nuevo año escolar. Más allá del efecto catártico del humor, el encuentro reflejó una posición ética con respecto a las prácticas educativas, los valores y la vocación docente que jerarquiza el deseo, el compromiso y el placer de enseñar.

Montevideo, 5 de febrero de 2014

Compañía de Teatro Espontáneo SaludArte

Actuación:
Virginia Arzuaga, Ioel Bethania da Costa, Darío Sellanes, Javier Martínez, Germán Weinberg,

Música:
Bruno Medina

Comunicación:
Verónica Terán

Registro audiovisual:
Agustina Escardó y Paola Katz.

Dirección:
Rasia Friedler

Crónica: descargar

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