¿Para qué sirve el arte?

Espectáculo participativo de Danza Espontánea – Fundación SaludArte
Actividad realizada en el marco del Encuentro
“El arte en la escuela de hoy: aportes para la praxis de la educación artística”
Organiza: Colectivo Jauja
Apoya: Instituto Nacional de la Juventud

El pasado 8 de agosto el Colectivo Jauja de artistas y docentes que investigan y trabajan sobre el arte en la escuela, convocó un encuentro de intercambio y reflexión con el objetivo de contribuir a enriquecer las prácticas artísticas en la escuela pública.

La propuesta apuntó a enfrentar los desafíos educativos desde la sensibilización, la reflexión crítica, la diversidad y la construcción colectiva.

La diversidad inclusiva y generadora de lo artístico fue celebrada al finalizar la jornada inaugural con la intervención de la Fundación SaludArte, la cual recogió productos e insumos de los participantes mediante la Danza Espontánea.

La conductora propuso a los presentes indagar desde sus lugares y sensibilidades “¿Para qué sirve el arte?”.

La dinámica se inició con el aporte de los artistas de SaludArte, desde un formato que les es característico: tomar la iniciativa de la apertura inicial compartiendo algo personal con relación al tema, en pos de una construcción colectiva en base a lo que se quiera contar y escenificar, con y desde el público. En este sentido, los actores desplegaron una amplia gama inicial de significados y funciones del arte en sus vidas. El arte era visto por ellos como forma de sustento, estilo de vida, un modo de expresión que se refleja en la vida diaria de todos, aún de quienes no tienen conciencia de esa presencia.

Así la cotidianidad y la realidad del arte se fue mostrando cada vez más amplia y tangible, mucho más de lo que algunos pensamos. Poco a poco pudimos ver cómo el arte se plasma por los poros de la cotidianidad y nos incluye. Esta cercanía se sintió, el diálogo comenzó a fluir por los mismos canales orales que facilitó Rasia haciendo intervenir a los presentes, desde una palabra que transmitía fundamentalmente emociones, y lo artístico expresado en el cuerpo, el movimiento y la música.

Desde esos aportes iniciales surgieron las representaciones inaugurales, y las sensaciones de todos pudieron resumirse en el “estar cómodos y receptivos a lo que estaba ocurriendo en la sala”. Con esto, el primer paso, el de la apertura y disposición a sentir y vivir desde lo artístico ya estaba dado, y así fue representado en una “escultura fluida”. Paulina, una de las primeras participantes en compartir sensaciones sobre lo que ocurría y le generaba en el momento, se manifestó “divertida” e “identificada”. Esto se representó con una “máquina de diversión”, una expresión cargada de sonidos y movimientos en la que los actores desplegaron las más diversas señales de lo artístico que había en sus seres y que produjo un efecto de sensibilización en el público.

Algunos participantes manifestaron que percibieron lo anterior como una experiencia de “elevación”, una “experiencia de lo sublime, que te permite elevarte”. Otro participante manifestó sentirse “aburrido”. Esta nueva sensación también fue representada. El aburrimiento, que puede vivirse como un estado chato e inmóvil fue revitalizado desde el humor, el movimiento y la expresión. Se lo incluyó en una “escultura fluida”, que resultó muy satisfactoria para todos y para el mismo participante. Esto nos permitió vislumbrar en los presentes cierta capacidad resiliente, podría decirse, por lo que implica el trabajo con este tipo de emociones desde una forma “alternativa”, como es la artística. Este tipo de sensaciones requiere una atención especial, ya que gran parte del desafío constante para aquellos que trabajan en educación, y más aun con niños, es mantener viva la llama de la sensibilidad, volver los encuentros “vivos” para retener la atención y volverla un continuo desde donde sea posible compartir y “hacer juntos”.

De este modo empezamos a conectarnos con las vivencias y sensaciones que el arte nos genera. Paulina manifestó que se sintió “maravillada por la creatividad que tienen los artistas y que los siente como parte de sí cuando la transmiten en la escena”. Así se representó este “deslumbramiento” hacia la labor de la compañía y el sentir que son parte de uno. Seguidamente a la representación, Rasia les preguntó: ¿qué nos pasa con el arte en nuestras vidas? ¿Será la propia vida una obra de arte? ¿Será el arte una herramienta para construir la vida? Y la relación que se venía gestando entre el público y la compañía se evidenció cuando Paulina evocó las primeras relaciones directas entre el arte y el trabajo del maestro en la escuela. Para ella, los docentes y los artistas comparten una exigencia en su labor que viene de la conexión de unos con los alumnos y de otros con el público. Unos y otros captan y exigen la atención del 2 artista o maestro en cada caso, “captan que una está con la cabeza en otra cosa”. Con esto, ambos comparten la exigencia de tener que dejar un montón de cosas afuera, especialmente los problemas de la vida cotidiana, para brindar lo mejor en sus profesiones.

Así se llegó al punto cúlmine en la identificación e interiorización del arte y de la labor artística en la praxis escolar. Se compartieron dos experiencias más directamente involucradas con la labor artística. Liliana es maestra de plástica de niños y adolescentes, y compartió su experiencia en cuanto a la potencialidad del desarrollo artístico para fines que no son directamente -o tradicionalmenteconsiderados como artísticos, como ser el trabajo sobre el espacio y su uso, sobre la atención y la concentración empleando técnicas. Por ejemplo, se refirió a pintar parados en el caso de los niños más pequeños, o técnicas más “intelectualizadas” para los adolescentes. Contó cómo experimentan los niños el trabajo plástico, el convivir con los materiales, su uso y aprehensión, el contacto con el piso, la atmósfera de alegría y su percepción de que estaban contentos mostrando lo que hicieron, lo que lograron, compartiéndolo con los demás y descubriéndolo ellos mismos. Pero esa atmósfera también puede vivirse a veces como un caos de cruces de sonidos, movimientos, que puede escapar a su control y que genera peleas, gritos, etc. Por esto rescató la importancia de la paciencia del docente y su rescate de los valores positivos de la tarea educativa.

La segunda experiencia fue compartida por Lía, maestra de expresión corporal para niños, quien rescató su transición y crecimiento como profesional dedicada al arte para niños, superando las dificultades de las instancias iniciales en el trabajo con los más pequeños. Con esta experiencia, Lía llamó la atención sobre la tarea adicional para el trabajo que conlleva la dificultad en la comunicación con estos niños, y con esto la creciente necesidad de creatividad y búsqueda de caminos alternativos. También habló sobre las dificultades prácticas que conlleva la falta de autonomía de estos pequeños y contó un ejemplo muy gracioso. Trabajando con niños de un año, luego de haberlos descalzado para el trabajo en clase, se enfrentó al dilema de no saber a quien correspondía cada zapato, y los niños tampoco lo sabían. Para la representación de ese “primer día” que Lía tituló “Sin palabras” se invitó al público a participar como actores o músicos. Así, la última representación de la tarde contó con cuatro nuevos “artistas espontáneos” que actuaron y aportaron a la vivencia de todos, lo cual fue muy gratificante. Entre risas y aplausos, Lía manifiestó: “¡cómo he progresado!”.

La intervención concluyó con un “ánfora”, una figura que consiste en un círculo donde los actores se ubican de espaldas al centro y recrean los momentos claves que surgieron durante la obra recién creada. De este modo, atendiendo a la propuesta del Colectivo Jauja, revivimos las distintas formas y potencialidades que el trabajo artístico puede tomar en un ámbito formal y pedagógico por excelencia como es la escuela pública. Este lugar fue puesto como centro de intervención y canal para evaluar las potencialidades del arte, tanto como intervención artística directa como desde una mirada alternativa. Se vio como posible y beneficiosa su complementariedad con las disciplinas educativas más formales.

Por último, pensamos que esta jornada ayudó a cuestionarnos sobre el arte como medio activador por excelencia del desarrollo integral, no sólo en la dimensión de “educación artística” sino también como eje transversal, conformando un nuevo tipo de educación más inclusiva, diversa y armónica. La propuesta del Colectivo Jauja tuvo la virtud no solo de conceptualizar el tema y facilitar el intercambio, sino también y fundamentalmente, con el aporte de SaludArte, de hacerlo de un modo vivencial para los participantes. La sensibilización lograda desterró el viejo preconcepto del arte como algo “alternativo” y desprestigiado. Alguien del púbico manifestó la necesidad de una preparación artística previa como apertura que sirva de motor y permita expresarse al artista que, como se vio en la obra de Danza espontánea, cada maestro lleva adentro.

Montevideo, agosto de 2009

Compañía de Danza Espontánea
Fundación SaludArte

Conducción:
Rasia Friedler

Danza-teatro:
Analía Álvarez, María Noel Álvarez, Ioel Bethania, Sebastián García, Rodrigo Peña, Lichi Sánchez, Mariana Schelotto.

Música incidental:
Gabriel Arioni y Diego Galcerán

Crónica: 
Yezabel Lafluf Descargar

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