La historia de la niña que se lastimó la pierna y llegó al CASMU

La historia de la niña que se lastimó la pierna y llegó al CASMU

Una tarde de cuentos y canciones de, con y para niños internados
Jarabe de Risas
SaludArte-CASMU

El jueves pasado no hubo payasos y artes plásticas como sucede habitualmente en Jarabe de Risas, el programa de arte hospitalario desarrollado por SaludArte en CASMU. Esta vez el quinto piso se llenó de música y cuentos. Sandra y Bruno colmaron de notas musicales las habitaciones de Pediatría. Al son del Brujito de Gulubú y La Cabrita, grandes y chicos pudieron disfrutar de dos horas de canciones.

En algunas de las habitaciones la música no fue lo único que alegró la tarde de los pacientes, sino que al son de las notas y con la guía de una comunicadora, los niños inventaron cuentos, contados desde la propia experiencia de estar internados en un hospital. En esta ocasión los sonidos de la guitarra o la pandereta acompañaron las voces de aquellos que decidieron contar historias.

La primera en animarse fue Fernanda. Su historia fue la siguiente: “Había una vez una nena que se llamaba Fernanda que tenía nueve años y que llegó al CASMU. La nena se lastimó la pierna, porque se cayó jugando en la calle cuando giraba con sus amigos. En el fondo de la historia se escucha el sonar de la pandereta que da la sensación de suspenso, acompañada de ahogados grititos.

Después de que Fernanda se cayó, lloró y lloró y llamó a su papá que a su vez discó al 1727. Bruno, para darle ambientación a la historia, hace sonidos de ambulancia. A Fernanda la llevaron al CASMU donde se quedó dos noches y tres días. La moraleja: Fernanda resolvió no hacer travesuras mientras estuviera internada.

Hay un nuevo cuenta cuentos en escena y es Santiago de 15 años, que no quiere hablar del hospital, si no que prefiere contar del Carnaval. Su historia comienza así: “Hay un varón que está en el hospital y escucha carnaval; ahora se deleita con A Contra Mano, y le gusta hablar del carnaval porque él actúa y baila en Las Promesas, y cuenta orgulloso que es el carnaval para adolescentes y niños.

Este año fue su debut en Anastasio. Soy Drácula, dice feliz. -Tengo que interpretar mi personaje con una voz que tiene misterio- que ahora no le sale porque tiene que estar inspirado y metido por completo en el papel.

El cuento que no se contó fue el de Matías. Mientras Sandra y Bruno hacían música con varios instrumentos, el pequeño de tres años los acompañó con el triángulo, haciéndolo sonar al son de los músicos. Con la pelota que crecía y se achicaba iba moviéndola al son de las canciones, o alegrándola con una sonrisa y una tímida mirada. No importa que hubiera decidido no hablar o que no quisiera contar un cuento, lo que importa es lo que dijeron sus gestos y la música que salió de los instrumentos, que sonabancon alegría para él y para su madre.

Este fue el cuento que no se contó, pero tal vez el que tuvo más fuerza y emoción, porque fue un cuento de esperanza sin palabras.

Montevideo, 14 de febrero de 2014

Músicos:
Bruno Medina y Sandra Tejera

Comunicadora:
Verónica Terán

Coordinadora de Jarabe de Risas:
Rasia Friedler

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