La Fundación SaludArte aborda la problemática de los Noviazgos Violentos

La Fundación SaludArte aborda la problemática de los Noviazgos Violentos

A través de Teatro Debate más de 100 adolescentes participan en un encuentro para la prevención de la violencia en el Centro Juvenil El Puente.

Cercano a la celebración del Día de la Juventud, el día 12 de agosto, más de cien jóvenes entre 11 y 20 años se dieron cita en el Centro Juvenil El Puente para participar en una experiencia de teatro experimental en la que se pusieron en escena algunas dimensiones de la violencia en el noviazgo. A través del Teatro Debate, la Fundación SaludArte se propuso sensibilizar, desnaturalizar y prevenir la violencia de género, una problemática con características específicas durante la adolescencia, etapa en la que se dan las primeras relaciones de pareja.

El Teatro Debate es un dispositivo que facilita la discusión verbal y teatral de los participantes sobre un tema.

La propuesta surgió a partir de la necesidad expresada por chicos y chicas adolescentes que sufren esta realidad y no cuentan con espacios colectivos de contención para hablar, elaborar y buscar soluciones al problema. El Teatro Debate de Saludarte titulado Noviazgos Violentos tuvo una duración aproximada de una hora y media, en la que tres actores y otros actores espontáneos que surgieron de la improvisada platea, junto a dos músicos y de acuerdo a las pautas de la directora, recrearon distintas situaciones cotidianas en las que la violencia se manifestaba dentro de la pareja. A partir de escenas con desenlaces violentos, surgidas a partir de relatos de los chicos, la facilitadora fue promoviendo en los jóvenes la búsqueda de soluciones no violentas. Estas escenas y salidas se construyeron con los aportes de los adolescentes llegados desde diez centros juveniles de distintas áreas de la capital.

La violencia creciente que se viene registrando entre parejas de adolescentes ha llevado a plantear este tipo iniciativa, en la que se tratan diferentes aspectos de esta problemática: cómo reconocer los primeros indicios de la violencia, cómo encarar el diálogo con los y las jóvenes, el papel de las familias, educadores y/o tutores, cómo prevenir los vínculos abusivos y desnaturalizar la violencia. Un dato a tener en cuenta para valorar la importancia de estas acciones son las declaraciones de mujeres adultas que conviven con parejas violentas, quienes cuentan que la violencia comenzó 10, 15, y hasta 20 años antes, durante el noviazgo. De ahí la importancia de la intervención temprana en las relaciones de noviazgos violentos, buscando la disminución de casos de mujeres con años de maltrato, evitando así la continuidad del ciclo de la violencia en futuros hijos e hijas.

Novios celosos y posesivos que controlan todo lo que sus novias hacen, que se enojan con vehemencia cuando estas no obedecen sus exigencias, conductas de aislamiento y control ejercidas mayoritariamente los varones sobre las mujeres, chicas que agreden a otras porque miran a sus novios, son algunas de las situaciones llevadas a escena. En muchos casos estas escenas fueron vistas como normales a pesar de configurar situaciones de violencia.

Una situación que fue representada y que los adolescentes compartieron fue la de una pareja en la que ella trabajaba, y él desconfiaba de que realmente ella fuera a ir a comer con sus amigas del trabajo. Además, “él no entendía por qué tenía que trabajar cuando él la proveía de todo lo que ella necesitaba”. Supuestamente a la mujer no le hacía falta trabajar para tener todo lo que necesitaba. El hombre, en estos casos suele desprestigiar a la mujer frente a sus amistades o compañeras de trabajo y hace lo posible por aislarla.

Otra de las cosas que salieron a la luz es cómo los y las jóvenes consideraban a la chica como la causante de los celos del novio, o bien porque ella miraba a otro chico o bien porque otro la miraba a ella. En esta línea uno de los primeros “síntomas” que se detectan en los adolescentes violentos es el control sobre la ropa que visten las chicas con las que se vinculan afectivamente. Otra de las acciones que se manifestaron como de control fue mirar los mensajes del móvil, o del facebook, una práctica ejercida mayoritariamente por las mujeres.

En cuanto a las soluciones que los muchachos / muchachas propusieron para que la escena no desencadenase en violencia física, aunque la psicológica ya se hubiera producido, era hablar entre los dos, marcharse de la casa hasta que las cosas se calmaran o que una tercera persona intercediera en la pareja.

Aunque la mayoría de los/las jóvenes reconocieron haber vivido alguna situación violenta, y son capaces de reconocer los signos, también manifestaron que la gente violenta no cambia, que ante cualquier indicio de violencia lo mejor es evitarla y marcharse de esa relación, “él no va a cambiar porque ella le hable”.

La alternativa de denunciar o buscar ayuda entre familiares o educadores ante una situación violenta no surgió espontáneamente en los adolescentes, fue la facilitadora quien la planteó como alternativa.

Por último, la actividad permitió visibilizar cómo la violencia, aún la más sutil que se manifiesta con apodos ofensivos o bromas de mal gusto, tiende a crecer en el noviazgo y a disminuir la autoestima de quienes la padecen.

Por Fundación SaludArte

Directora:
Rasia Friedler

Actores:
Cintia Caballero, Darío Sellanes, Germán Weinberg Músicos: Daniel Bentancourt, Lucía Fernández.

Registros:
Vishnu Changala, Ana López, Felipe Pisano, Sofía Ponce de León, Nathan Siegel.

Crónica: Ana López
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