La felicidad ja, ja, ja, ja, me la dió el humor-o-o-o-or

La felicidad ja, ja, ja, ja, me la dió el humor-o-o-o-or

Día Internacional de la Felicidad
Intervención de clown en la Escuela Nacional de Enfermería y
en la Intendencia de Montevideo
Fundación SaludArte

 

“Consciente de que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental, la Asamblea General decide proclamar el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad”. Asamblea General de Naciones Unidas.

Montevideo recibió la conmemoración del día de la felicidad con un amanecer gris y lluvioso. El color plomizo del cielo no parecía querer amparar demasiadas sonrisas. Los transeúntes con mecánica rutina recorrían la calle Colonia sorteando con prisa los charcos incipientes. Delante de la Escuela Nacional de Enfermería, la misma lluvia y la misma agitación. Nada indicaba lo que en unos minutos ocurriría dentro.

En una pequeña sala de la mencionada institución, los artistas Lucía Carlevari (Alpargata) y Eugenio Costa (Oscurito) mimetizados tal vez con el clima aciago, parecen circunspectos. Serios, valoran y planifican junto a Rasia Friedler, directora de SaludArte, cómo plantear esta nueva actuación.

Hoy es el Día de la Felicidad y esta organización ha elegido dos espacios para celebrarlo: la Escuela Nacional de Enfermería y la Intendencia de Montevideo.

Desde 1999 SaludArte desarrolla programas y actividades de promoción de salud, educación y prevención en diversos ámbitos sanitarios y comunitarios. Sensibiliza a diversos grupos de la sociedad uruguaya con respecto a la necesidad del auto-cuidado y cuidado mutuo de la salud, alentando a las personas a transformarse en agentes de cambio en sus familias y en su comunidad. Sus intervenciones se basan en el poder transformador del arte y el humor.

En un aula de la Escuela los artistas de SaludArte se preparan, a la espera de que les indiquen dónde desarrollar la actividad. La luz es potente y el silencio se puede cortar. Ver a esos artistas metamorfoseándose en payasos en un sitio tan desnudo es un espectáculo. Sus caras, hasta ahora serias, se transforman tanto como sus ropas y aparecen amplias sonrisas antes, incluso, que el maquillaje se fije en sus caras.

Un bedel indica la sala en la que se va a celebrar la actividad: un aula pequeña donde unos treinta estudiantes escuchan atentamente a Miriam Ferreira (docente de la Escuela). Las caras de los presentes muestran desconcierto y expectación ante la hilarante entrada de los actores. ¿Cómo iban a suponer las alumnas que entre repaso y repaso, examen y examen, iban a aparecer dos payasos provocando una situación tan absurda? Tampoco saben que hoy es el Día de la felicidad, algo que tratan de explicar los enfermeros de nariz roja.

Ambos actores serpentean para colocarse en el frontal de la sala donde la docente interrumpe su exposición para integrarse en una escena surrealista. Tres personajes enfundados en batas blancas, dos con narices rojas, jeringuillas gigantes y un termómetro descomunal, en el medio la profesora. Los tres, simbióticos, arman de forma espontánea una sucesión de propuestas sanitarias absurdas y cómicas que provocan la risa de los presentes. La experiencia no es sólo un receso humorístico para aligerar la carga académica a las futuras enfermeras. Es mucho más que eso. El día en el que se conmemora en derecho a la felicidad deviene una oportunidad para mostrar a las estudiantes los estrechos vínculos entre el humor, la resiliencia, la sanación y el buen trato sanitario. Incorporar la risa, el juego, la alegría en el quehacer cotidiano implica desinhibirse y abandonar corsés profesionales, algo que ejemplifica muy bien la docente con su actitud lúdica y humorística. El espectáculo improvisado se convierte en “un helado fresco en un día de verano” que dura poco, pero deja un buen sabor. De mientras, Nicolás Aguiar captura esos momentos alegres y fugaces con su cámara. Las alumnas deben seguir con su tarea, así que el “comando” de SaludArte se despide animadamente y vuelve a la calle.

El día sigue plomizo, bajo la lluvia se recupera el silencio, los actores concentrados, el paso ágil encaminado hacia la IM.

Durante el trayecto, la presencia de los payasos provoca sorpresa y curiosidad a los viandantes. Una vez en la plaza de la Intendencia, entre miradas sorprendidas, Alpargata y Oscurito retoman su papel activo difundiendo y celebrando el día de la felicidad. Con movimientos rápidos involucran a los presentes en la plaza. Se producen conversaciones que provocan abiertas carcajadas. ”¿Qué prefiere usted, ver el vaso medio lleno o medio vacío?”, interroga Lucía a un veterano. “Al vaso lo prefiero lleno y de vino!” contesta él. Ante la puerta de la Intendencia, una niña pequeña, desde la seguridad que le da estar agarrada a la mano de su mamá, curiosea y observa con mucha atención a los dos payasos. Aunque al inicio, se muestra tímida, acaba ganándose una nariz roja al esbozar una gran sonrisa. La pequeña payasita se va más contenta sin soltar la mano de su mamá.

Dentro de la Intendencia, en el gran hall, hay una interesante exposición conmemorativa del 8 de marzo “Mujeres con fibra” en la que se exponen diferentes obras plásticas de las artistas Raquel Bessio, Olga Bettas, Cecilia Brugnini, Yvonne D’Acosta, Alejandra González Soca, Nora Kimelman, Lilián Madfes, Beatriz Oggero, Ana Poggi, María Inés Strasser y Margaret Whyte, que utilizan técnicas y materiales empleados por mujeres a través de los siglos. Las esculturas tan celosamente guardadas con un cartel de “No tocar” se transforman en puntos de partida con los que los clowns improvisan coreografías llenas de creatividad y humor. Tal vez porque a los payasos, así como a los bufones, debe permitírseles cuestionar las normas, nadie les impide tocar, oler, sentir obras que cobran vida gracias al movimiento creativo que les dan Alpargata y Oscurito.

“¿Quién tiene un deseo?”, “una nariz por un deseo”…oyen sorprendidos los que hacen fila, los que buscan la oficina de gestión administrativa correspondiente, los que toman un número para ser atendidos, los funcionarios. Estamos en la planta baja de la IM donde hay un hormigueo de personas con rictus de hastío haciendo cola para diversas gestiones administrativas. En las paredes carteles que “invitan” a callarse o a esperar en orden: “Silencio, por favor”, “acompañantes esperen fuera”, “retiren número en informes”.

Si la primera enseñanza del día fue que un buen payaso debe ser transgresor, la segunda es que el humor y el juego de la provocación que acompañan a los artistas rompen puertas y jerarquías en las estancias de la Intendencia.

Mientras Alpargata reparte besos, buenos deseos y narices de payaso, Oscurito explora y acerca a los más tímidos, funcionarios y usuarios. Ambos entran, salen, buscan, provocan sonrisas, contagian felicidad. Gran parte de los presentes entra en la dinámica; la mayoría abiertamente, otros de manera más furtiva, pero todos acaban sabiendo que hoy se conmemora el Día de la Felicidad y qué mejor manera de celebrarlo que haciendo el payaso junto a los artistas de SaludArte.

Tercer enseñanza del día: hacer lo mismo de otra forma, con los ojos bien abiertos, contemplando cada cosa como algo capaz de sorprendernos y deslumbrarnos, multiplica de un modo increíble nuestra alegría de vivir.

Montevideo, 20 de marzo de 2013
Crónica:  Diana Camafeita   descargar

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