La chispa de la vida… en una sala de internación pediátrica

Programa Jarabe de Risas SaludArte-CASMU
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Dice Darío Fo: “la risa libera al hombre de sus miedos”. ¿Será cierto?

Un jueves de febrero a las tres y media de la tarde, Federico y yo abandonamos la bulliciosa calle para adentrarnos en el CASMU 1. Nos dirigimos a la quinta planta a través del ascensor. Ambos callados, expectantes y un poco tensos. Suponemos que es común considerar los hospitales o sanatorios espacios inquietantes y poco acogedores. Entramos en la quinta planta con cierta nocturnidad, con esa especie de pudor que da adentrarse en un lugar de vidas ajenas.

El miedo a la enfermedad y el dolor forman parte de nuestra herencia cultural occidental, ¿será por eso que nos generan tanta desazón y desasosiego los centros hospitalarios? Suelen ser lugares grises, sin color, con olores similares (da igual el lugar del mundo en el que estén ubicados), Lugares impersonales y poco dados a la singularidad. Así que no hay nada más iconoclasta y rompedor que soltar a dos payasos empeñados en jugar y gozar de la vida en un sitio de estas características,.

En el CASMU I, cada jueves al inicio de la tarde, el miedo y el dolor se diluyen entre juegos y risas. El humor tranquilo de Palín Botoquín y la Doctora Margarita sirve para romper la absurda convención de que es necesario el sufrir para curarse. Al contrario, con programas como “Jarabe de risas” que se desarrolla en el mencionado sanatorio, se demuestra que la risa es un arma cargada de bienestar. El humor protege del estrés de la internación.

Aquella tarde, Federico y yo, enfundados en dos batas blancas, recorríamos los pasillos persiguiendo los movimientos zigzagueantes de Palín Botiquín y Margarita. Estos doctores nada convencionales con nariz de payaso empiezan a crear un clima absurdo y surrealista en el que se acomodan las profesionales de salud de la sala. Cambian las dinámicas de relación de las personas presentes, se rompen jerarquías, las flores y sus colores empiezan a destacarse y el gris de las paredes se diluye. Unos y otros serpentean con las comisuras de los labios hacia arriba. Apenas se hace ruido, se conversa con voz queda pero algo ha cambiado radicalmente en la sala. Papás y mamás dejan espacio en las habitaciones para que los dos “doctores” de nariz roja procedan a contagiar su alegría y diversión produciendo efectos sanadores. Palín Botiquín y la Doctora Margarita amoldan su humor con máximo respeto a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes, su derecho a participar o no, su deseo a reír o no. Los papás y mamás se distienden, descansan y las enfermeras y doctoras se sienten apoyadas en su importante actividad.

Aparece un humor sosegado, tranquilo y respetuoso en el que todos y todas participan. Palín y Margarita no son más que el hilo conductor ya que el mapa de la risa se construye entre todos y todas. Y para lograr eso, hay que ser un buen payaso, tener la sensibilidad suficiente para dejar espacios y tiempos a los presentes.

Pronto aparece la silla de ruedas como un auto a propulsión, los globos con formas de flor, tortuguitas de juguete, pañuelos de colores… Palín Botiquín y la Doctora Margarita consiguen integrar en su quehacer los sueños propios de la vida cotidiana de los niños. A Kiara le gusta “Gonzalo de cara suave”, su mamá sonríe y escucha las confidencias de su hija desde la puerta de la habitación. Jason se ríe furtivamente ante las dificultades de la doctora Margarita con un crucigrama, mientras a su mamá se le llena la cara con una franca sonrisa. Como Dylan duerme, los doctores de nariz roja sorprenden a la mamá de Ema, provocándole una sonrisa. Palín y Margarita respetan el sueño de la bebé y, sin hacer ruido, van a visitar a Xoaquín al que acompañan ambos papás. Xoaquín abre los ojos con máxima expectación. El papá mantiene un papel activo orientando a los payasos en aquellas cosas que le gustan al niño, la mamá parece cansada pero su boca se relaja y sus ojos sonríen. Los mayores no se quedan sin su dosis de humor, así que es obligada la visita a Graciela, quien aprovecha el encuentro con Palín y Margarita para conversar animadamente.

No se salvan las limpiadoras de las bromas de los excéntricos doctores y ellas las encajan con respuestas rápidas y divertidas. Como Estefan y Marcos también duermen, Palín y Margarita van a ver a Alexis que acaba de llegar. Alexis parece cansado pero acepta de buen grado las caricias que la Doctora Margarita le hace en el pelo. El papá de Alexis aún parece un poco nervioso por el ingreso, así que la presencia de los doctores singulares se convierte en una buena excusa para conversar animadamente. ¿Qué mejor forma de entrar en un sanatorio que ser recibido por alguien risueño con nariz de payaso?

A pesar de la aparente espontaneidad de la actividad zigzagueante de Palín Botiquín (Federico Leone) y la doctora Margarita (Mariam Ghougassian), Jarabe de Risas es una propuesta terapéutica bien fundamentada, coordinada por Rasia Friedler, psicóloga del equipo y directora de SaludArte, en la que participan también otros artistas y profesionales que desempeñan funciones menos visibles -artes plásticas (Edurne Poittevin), medición de impacto (Germán Büsch), registro audiovisual y crónicas (diversos colaboradores)- pero igualmente importantes. En cada intervención el equipo de SaludArte y el personal de la sala intercambian cómo, cuándo y dónde actuar teniendo siempre en cuenta los aspectos físicos y emocionales, desde el respeto a los derechos y las necesidades de los niños, niñas y adolescentes, sus papás, mamás y otros familiares.

Por último, notamos que este “jarabe” suministrado por los payasos hospitalarios es muy especial: no sólo ayuda a los niños a asumir, afrontar y superar la enfermedad a través de encuentros significativos mediados por el arte y el juego, también los apoya durante procedimientos médicos difíciles e invasivos. Y colorín colorado, así fue como aquella tarde, al salir del CASMU, le dimos la razón a Darío Fo: nos sentimos más leves y olvidamos algunos miedos.

Montevideo, 21 de febrero de 2013
Crónica: Por Diana Camafeita y Federico Rodríguez Descargar

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