La alegría de las pequeñas cosas

La alegría de las pequeñas cosas

Una puerta al mundo escénico para niños, niñas y adolescentes Compañía Teatral SaludArte Organizado por: Equipo de Comunicación del Departamento de Gestión Humana y Recursos Materiales de la IM.

Era un sábado nublado en Montevideo. Había estado lloviendo en los últimos días y la evidencia de la caída del agua todavía podía verse en el suelo y en los charcos desperdigados por aquí y allá.
Ese sábado, sin embargo, no era un sábado cualquiera, ya que SaludArte iba a actuar en el Planetario “Germán Barbato” para celebrar el Día del Niño. El humor, la espontaneidad y la participación son hilos conductores de todas sus propuestas. SaludArte no sólo cuenta con su propio elenco artístico para la realización de las obras, sino también con todo el público presente.

A medida que iban llegando los niños, niñas y sus familias, podía anticiparse que algo mágico sucedería en instantes. Ansiosos, los niños se fueron sentando junto a sus padres en las hileras semicirculares de la sala.

La actividad de la tarde comenzó con la presentación habitual del Planetario sobre los astros que rodean a nuestro planeta, detallando las constelaciones que pueden verse especialmente en el cielo de invierno. En la oscuridad del Planetario ya podía oírse a los niños con curiosidad y entusiasmo, anticipando lo que vendría a continuación.

Una vez finalizada esta presentación, el elenco de SaludArte se ubicó en el escenario, contagiando entusiasmo y energía. Algunos niños ya estaban sentados en el borde de la silla, queriendo ver qué iba a suceder en los próximos instantes.

“El mundo de las pequeñas cosas” comenzó con una introducción de la directora, quien presentó a la fundación y a la compañía artística, se refirió al tema de la obra y explicó la metodología con la cual jugarían al
teatro.

“¿Quién dijo que hacen falta grandes cosas o juguetes para divertirse? Cosas muy sencillas al alcance de cualquiera se pueden convertir en nuestro pasatiempo preferido”, explicó.

Estaba dando inicio a una acción sociocultural participativa desde una estrategia de sensibilización y reconocimiento del derecho al juego, concientizando al público sobre la importancia de revalorizar las cosas simples de la vida, disfrutarlas, socializar y reutilizar elementos domésticos jugando con la imaginación.

Tras la aprobación del público de la propuesta, dio paso a una actividad de calentamiento de los presentes, a cargo de los artistas. Esto implicó, en primer lugar, cantar una canción cada vez más rápido, acompañando la letra con un baile. Inmediatamente los niños comenzaron a participar, primero los más valientes, luego los más tímidos e incluso los padres, quienes no pudieron resistirse a cantar y participar de la canción que era casi un trabalenguas a gran velocidad. Ya a los pocos minutos de haber dado inicio a la actividad la mitad de los niños se habían levantado y agrupado en primera fila, cerca de los actores. Esta actividad fue seguida por otra, que también
incluyó una canción. Finalizado el calentamiento, casi no quedaban niños sentados junto a sus padres en las sillas, todos se habían amontonado en el piso cerca de los actores para participar más en los juegos.

Luego se pasó a otra actividad que también requería la participación del público. Las obras de SaludArte se basan en los relatos espontáneos de los espectadores, quienes contribuyen al proceso creativo.

Se armó una historia compuesta por diferentes elementos que brindaban los niños: comenzó con un objeto (encendedor), una sensación (asco), un lugar (parque), dando camino así al desarrollo de una historia colectiva. Al instante en que se solicitaba algún voluntario del público, se elevaban un sinfín de pequeñas manos, ansiosas por
participar. Se utilizó también una pelota que se arrojaba al público al azar, y quien la atrapaba debía aportar una palabra, idea, o sensación. La invitación a participar incluía también a los adultos, quienes observaban sonrientes y alegres el juego al ver el entusiasmo de sus pequeños. También ellos se fueron plegando progresivamente a la
propuesta.

Luego se pidió a los niños que contaran un recuerdo de alguna situación en que hayan jugado con alguien o solos, con pequeñas cosas, muy simples y al alcance de su mano. Así se fue creando el espectáculo, que incluyó
la interpretación escénica improvisada de las historias narradas en el momento. Una vez más, los niños no podían contener el entusiasmo al ser elegidos para unirse a los actores, al músico o para relatar algo que hubiese sucedido. En todos se potenció la espontaneidad, la creatividad y la motivación: niños, niñas y acompañantes contaron
historias y brindaron nuevas ideas a los actores. Con este material se realizaron canciones e improvisaciones inéditas, que contagiaron alegría en niños y padres, al ver materializadas las ideas que ellos mismos habían brindado.

Por último, los niños tuvieron oportunidad de tocar algunos de los instrumentos musicales, jugar con burbujas de jabón y participar libremente con los elementos escénicos. Había un aire distendido de felicidad, espontaneidad, juego y creación. El Planetario se llenó de risas contagiosas y de música. El día lluvioso quedó en el olvido, esa tarde en el Planetario reinaron la alegría, el arte y la magia del juego infantil.

Definitivamente, el juego imaginario es un recurso fundamental de los niños y niñas para explorar y comprender el mundo.

Montevideo, 8 de agosto de 2015

Actuación:
Natalia Casanova, Natalia Castello, Luis Musetti, Darío Sellanes, Germán Weinberg.

Música:
Bruno Medina, Luis Musetti.

Registros:
Matías Benvenuto, Lindsay Grigg.

Dirección:
Rasia Friedler

Crónica:
Clara Von Buch
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