Juntos y diferentes

Juntos y diferentes

El enfoque innovador de SaludArte para la prevención del bullying Colegio y Liceo Alemán
juntos

Una fresca mañana en Montevideo, SaludArte se presentó en el Colegio Alemán para abarcar la problemática del bullying en escuelas primarias. Un tema que no podemos ignorar, ya que se presenta en todas las edades y de no ser intervenido a tiempo puede resultar en graves consecuencias para los niños involucrados.

En esta ocasión la intervención de SaludArte estuvo dirigida a alumnos de 4to grado de la escuela primaria. Ya se habían presentado con una performance a principio de año, por lo tanto los niños advertían expectantes de qué se trataría el encuentro. Ansiosos se sentaron en las primeras filas del auditorio. La directora de SaludArte, quien además estaba a cargo de dirigir la actuación, preguntó a los niños si recordaban de qué había tratado el último encuentro. Anhelantes por participar, los niños respondieron al unísono que el último encuentro trató la temática del bullying, y también recordaban
quienes habían subido al escenario y quienes no, como estableciendo una regla implícita de que hoy sería el turno de quienes no habían podido participar el encuentro último. La directora preguntó si sabían por qué el programa se llama “Juntos y Diferentes”. Las manitos inmediatamente elevadas, ávidas por responder, incluso se levantaban antes de que estuviera formulada la pregunta. Un niño respondió que se llamaba de ese modo porque podemos estar juntos por más que seamos todos diferentes. Con esto se dio
inicio a la performance.

Rasia, la directora, remarcó la diferencia entre bullying y molestar, donde en el primer caso se trata de un acoso constante hacia una misma persona. Enfatizó la importancia de tomar acción antes de que ocurra el bullying, ya que frecuentemente molestar a un compañero puede ser el paso previo al bullying.

La performance comenzó con un calentamiento. El músico de SaludArte dirigió esta parte de la actuación, solicitó a los niños ponerse de pie y seguir el ritmo de sus pisadas. Así estuvieron actores y niños pisoteando al compás de un ritmo, se agregaron aplausos, chasquidos de dedos y finalmente un canto, siempre acompañando el ritmo del músico. Ya bien despiertos y conectados con la actividad, se pasó a una segunda entrada en calor. Comenzaron a cantar todos juntos la “canción del bullying”, los niños ya conocían la canción lo cual permitió que todos cantaran a viva voz la letra, que recordaba cómo
el bullying hace que uno vaya perdiendo partes de sí, hasta perder en última instancia la voz.

Finalizada la entrada en calor, se solicitó a los actores que contaran alguna historia de cuando eran niños y que hiciera alusión al tema en cuestión. Una de las actrices contó que en su escuela había una compañera muy fea, y que entonces a modo de broma decidieron con sus compañeros colectar dinero y pagarle a algún chico para que diera un beso en la boca a la niña. La actriz contó la historia con cierto arrepentimiento, por el dolor causado a su compañera. Se pasó a poner en escena la situación, apelando a
la actuación espontánea de los actores de SaludArte, transmitiendo así el dolor de la compañera frente a la burla de los demás. Otro actor contó que cuando era chico no le gustaba jugar al fútbol, por lo tanto era dejado de lado en los recreos de la escuela y debió encontrar una actividad para entretenerse, pasaba el rato siguiendo los caminitos de las hormigas en el patio. Los niños presentes comenzaron a reír, identificándose con la situación, tanto quienes eran dejados de lado como quienes sí participaban
activamente de los deportes. Esta escena también fue representada por los actores. Una vez finalizada se les preguntó a los niños cómo se sentían. Contaron que estaban divertidos, entretenidos con las actuaciones y monerías de los actores. Con esta sensación de diversión los actores construyeron en primer lugar una escultura fluida, seguida por una máquina, encarnando la sensación de los niños. Estos reían animadamente frente a la puesta en escena, entretenidos y a su vez comprometidos con la actividad.

Se pasó luego a solicitar a alguno de los niños que compartiera una historia que tuviera que ver con ellos en una situación de bullying. Ansiosos por ser escuchados, las manitos de los niños se elevaron todas. Fue elegida una niña que contó una situación donde dos compañeras que son mejores amigas excluyen al resto de las niñas. Ella solía ser mejor amiga de una de estas niñas, pero ahora la dejaban de lado. Esta situación se repetía constantemente en la escuela, sin embargo cuando veía a su amiga fuera de la escuela volvía a tratarla como lo hacía antes. Varias otras niñas asintieron y dijeron haber sido víctimas de la misma exclusión. Se pidió al resto de los niños que contaran cómo es ella, a lo que dijeron que era divertida y un poco alocada, graciosa y alegre, generosa y siempre de buen humor. Volviendo a la historia, contaron los niños que ya habían intentado resolver la situación, pero sin éxito. Llegaron a la conclusión de que son muy diferentes, “como el agua y el aceite”. Haciendo alusión a esta metáfora, pusieron a la situación el nombre de “Ajo y Agua”.

Entre todos los compañeros empezaron a plantear soluciones posibles para esta situación. Dijeron que tal vez las dos niñas debían intentar ser más abiertas y jugar con las demás, también sugirieron que quien planteó el problema intentara acercarse a algún otro grupo ya que podía encontrar otras amigas (esto ya le había sucedido a una compañera y esta fue su solución). Se llegó a la decisión de comprometerse al cambio, ya que jugar entre todos es más divertido.

Una vez concluido este rejunte de ideas, se pasó a poner la solución en escena. El título elegido para la escena fue “La Solución de Ajo y Agua”. Los actores representaron las posibles soluciones. Los niños, contentos con la resolución del problema subieron al escenario a modo de sumarse al compromiso para cambiar esta situación y hacerle frente a la exclusión.

Para continuar con la temática, se pidió a los niños que compartieran algunas situaciones más relacionadas con el bullying, pero en esta ocasión deberían resumir la historia en una frase. Se llegó a la situación generalizada compartida por varias niñas de que a menudo los varones se creen mejores que ellas. A veces los varones se aprovecharían de esta situación para molestarlas e interrumpir sus juegos en el patio. Pasó a ponerse la situación en escena y a buscarle una solución. Se determinó que podrían intentar jugar todos juntos, sin pelearse, o de lo contrario respetar los juegos de cada uno sin entrometerse. Tanto niños como niñas estuvieron de acuerdo con esta solución a la cual ellos mismos arribaron, y una vez más se comprometieron a intentar cambiar.

Se fueron entrelazando de esta forma el compromiso con el otro, la inclusión y el respeto. Casi sin darse cuenta los niños fueron brindando soluciones posibles para los problemas que podían surgir en la clase y en el recreo. Se animaban a contar sus historias, perspectivas y opiniones, desde un lugar de escucha.

Luego se pasó a otro juego de intercambio. Un actor decía: “por desgracia…” completando la frase con alguna situación, y los niños debían responder a aquella desgracia con: “por suerte…” ofreciendo una solución al problema. Así se fueron dando situaciones y sus respectivas soluciones, haciendo alusión a los recursos con los cuales cuentan los niños para hacer frente a diferentes problemáticas que puedan ocurrirles. Por ejemplo: se dijo que por desgracia a Juan le pegaron, pero por suerte le contaron a la maestra. Por desgracia la maestra estaba ocupada, pero por suerte lo resolvieron
hablando. Y así se fue desenvolviendo una historia en donde debieron encontrar diferentes resoluciones y alternativas.

Para ir cerrando la performance de aquel encuentro, se escuchó un último problema que fue compartido por un niño: a veces cuando alguien trae a la escuela algún juguete nuevo, se presenta una situación de envidia entre los compañeros. Una vez más se llevó la problemática a escena, esta vez utilizando el recurso de las dobles manos y también de una conversación telefónica espalda con espalda.
Se volvieron a debatir soluciones posibles para esta problemática.

El encuentro finalizó con un círculo en que los actores fueron contando de a turnos las partes más destacadas del encuentro, resumiendo los temas que fueron tratados. Los niños se unieron inmediatamente al canto y baile final, enunciando entusiasmados la letra que decía: “bienvenido a este clan, sé tú mismo, tu fan. Sos así como sos, lo importante sos vos.” Esta canción de Mariana Ingold recuerda hacia el final del encuentro la importancia de valorarse a sí mismo y a respetarse entre todos pese a las diferencias. Se concluyó de esta forma otro taller socioeducativo de SaludArte en el Colegio Alemán con su programa Juntos y Diferentes, con la esperanza de haber unido más a este grupo de niños que aquel día tuvieron el coraje de compartir sus experiencias, miedos y soluciones.

Montevideo, miércoles 9 de setiembre de 2015

Actuación:
Natalia Casanova, Eugenio Costa, Emiliano Duarte, Valeria Fontán

Música:
Bruno Medina

Dirección:
Rasia Friedler

Crónica:
Clara von Buch
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