Experiencias de familia en la infancia

Experiencias de familia en la infancia

Prácticas, voces y miradas de los operadores

Por Mariana Monné

El viernes 13 de junio del corriente se realizó el 1º Encuentro de Operadores de INAU para la revisión de las concepciones que subyacen a las prácticas en relación al cuidado y la valoración del vínculo de los/las niños/as y sus familias. Estas reuniones tienen el cometido de avanzar en la generación de criterios comunes para prácticas acordes a la perspectiva de derechos y construcción de ciudadanía. El Encuentro tuvo lugar en el Centro de Capacitación y Perfeccionamiento Docente “Prof. Juan E. Pivel Devoto”.

En dicho marco, se realizó una presentación artística a cargo de la Compañía de Teatro Espontáneo de la Fundación SaludArte,en la misma participaron: Virginia Arzuaga, Lichi Sánchez y Gonzalo Pieri (actores), Gabriel Arioni (música), con la dirección de Rasia Friedler. Ioana Literat y Daniel Ullmann apoyaron con el registro audiovisual.

La singularidad del Teatro Espontáneo radica en la interacción entre los artistas y el público, en tanto aquellos interpretan y recrean lo que éste expresa, ya sean ideas, sentimientos, historias, etc. El fin, entonces, es sensibilizar, evidenciar situaciones, problematizarlas, ofrecer una especie de espejo o lupa que permita para cambiar la perspectiva y concebir otras salidas posibles a un problema común a los presentes. El acento recae en la creación colectiva, en el proceso mismo de expresarse en público de manera personal para concebir, a través de la mediación artística, nuevas posibilidades y formas de actuar.

Virginia y Gonzalo trajeron a su bebé a la actividad, lo cual sirvió de puntapié para introducir aspectos referentes a un posible desvínculo circunstancial o definitivo: ¿a quién le dejo mi niño? ¿en quién confiar? ¿bajo qué condiciones? Planteado el juego ficcional, y el debut del actor más joven de SaludArte, los educadores respondieron de inmediato, y un asistente ofreció sus “brazos” y “compañía”. Aparece así una solución posible que evita el desamparo y la soledad a la que se pueden ver enfrentados muchos niños.

Las normas nacionales o internacionales buscan evitar que los niños o niñas vivan la separación de su familia por motivos económicos. Los operadores se enfrentan a la necesidad de evaluar los vínculos de origen desde un lugar privilegiado a la hora de defender el derecho del niño a permanecer con su familia. Dichas actuaciones deberían garantizar que el desvínculo ocurra sólo cuando se hayan cumplido todas las instancias necesarias para evitarlo y para la protección del vìnculo originario.

Una de las educadoras presentes plantea una situación corriente: a la hora de retirarse y finalizar su labor en el Instituto, un joven la solicita de forma urgente ¿qué debe hacer?, al unísono el público explica que “no hay opción de irse”. Se problematiza así la temática del lugar que debe de cumplir la función educativa y los límites que se imponen desde las demás actividades o funciones de los trabajadores. Los educadores recalcan, entonces, la importancia de las “redes sociales” activas, que respaldan al operador y responden a las necesidades de los jóvenes y niños, haciendo de soporte de los educadores y viceversa.

Siempre habrá conflictos de intereses que los hagan dudar acerca de qué camino tomar. Los operadores admiten que han naturalizado el hecho de tener que postergar su vida personal en muchas ocasiones y que, gracias a esta experiencia de verse reflejados en el escenario, lo han redescubierto. Sienten mucha impotencia, angustia y responsabilidad, pues no siempre se sabe qué es lo mejor ni aún sabiéndolo, se logra resolver el problema; y las decisiones que el operador tome pueden afectar al niño.

Una educadora contó su experiencia: eran seis hermanos y sus padres criaron a un séptimo niño como propio. La adaptación fue mutua, a tal punto que el niño sentía a esa familia como propia. Hoy, ese niño es hombre y ha formado un núcleo familiar propio; pero ¿qué sucede con los que nunca experimentaron el formar parte de una familia? ¿ellos también buscan y logran construir una familia una vez que crecen?. El niño que vive toda su adolescencia internado, esperando llamadas y visitas que nunca llegan o que son intermitentes.

Otra de las dialécticas interesantes que se plantean radica en la ambivalencia del puedono puedo de las madres adolescentes, las que necesitan que el operador las aliente para poder sentirse capaces de “maternar” a sus hijos. Consejos imperceptibles, soslayados, amorosos, para después quitarles las rueditas y que estas niñas-mujeres se suelten y anden solas, más seguras. Los operadores que trabajan con esta problemática deben ser muy cuidadosos: si en las relaciones entre madre e hija se plantean conflictos de poder y de límites, ¿cómo se manifiestan estas tensiones entre las madres adolescentes y las operadoras que no son madres, pero que a menudo deben ejercer un rol maternal?

El teatro espontáneo nos hizo reflexionar sobre el valor de la labor de operadores, acerca de su función, de lo gratificante y lo frustrante de su tarea. Y, de algún modo, parece haberlos afirmado, potenciado, recibiendo una recarga de energía. Estas instancias son importantes para saber que no se está solo frente a la problemática del vínculo y el desvínculo, que es posible afirmar el derecho de cada niño y niña a su identidad, a vivir en familia, a ser cuidado y protegido, sin perjudicar a ninguna de las partes, y que el arte, la sensibilidad y la escucha activa son instrumentos privilegiados para trabajar colectivamente a favor de objetivos comunes a toda la ciudadanía.

[1] Entendemos por “operadores” a aquellos funcionarios que se involucran con la situación de niños y adolescentes internados en INAU, en espera de la adopción.

Montevideo, junio de 2008

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