Espontáneo y humano: así es SaludArte

Universia. Boletín N° 33. Portal Universitario. Junio 2006

El 20 de junio se conmemoró en el mundo entero el Día Internacional del Refugiado. En Uruguay, en la Linterna Mágica de Cinemateca, el grupo de teatro espontáneo Entre el Entre, una de las compañías artísticas de la fundación SaludArte, acompañó la celebración e invitó -por medio de la música y las palabras- a recordar, y recreó, a través de un cinedrama, las experiencias narradas por aquellos que en el exilio sueñan con volver a su tierra.

Una sala de cine. Más de cien personas. Una voz convoca a cerrar los ojos. Un silencio estruendoso se cuela entre las butacas y da paso a la música. De pronto, las palabras llaman recuerdos que surcan el espacio y transportan la sala a lugares lejanos, propios o ajenos. Al abrir los ojos un escenario colmado por figuras negras espera atento las historias que nacen desde el público.

Carol, quien a lo lejos parece no tener más de 12 años, es una de las pioneras en tomar el micrófono. Se presenta como peruana que vive en Uruguay. Hace años que no visita su país y, quizás, nunca lo hará. Su historia no dista de las otras que se escucharán a lo largo de la noche: se tuvo que ir de su país por problemas políticos. El micrófono tembloroso cambia de manos y da paso a las palabras de su madre, quien cuenta que su hija no quiso jurar la bandera uruguaya por no sentirla suya. “En ese momento solo le pregunté si quería a Uruguay y ella me dijo que sí. Entonces le dije: las banderas pertenecen a los países, pero las fronteras no existen”.

Luego de que ambas -madre e hija- cuentan su experiencia, la compañía recrea a través de una breve escena la historia narrada. Más tarde, la dinámica se repetirá con cada uno de los refugiados que se animen a compartir su historia de vida. Ese es el secreto del teatro espontáneo: permitir que por medio de la creación teatral viva la comunidad se cuente a sí misma, sobre sí misma. Una experiencia estética de gran valor semiótico, capaz de producir efectos placenteros, liberadores y terapéuticos.

Espero que no me maten, espero que nadie me persiga, espero que alguien me encuentre, espero que algún día podamos regresar a casa, espero que nunca tenga que huir de nuevo… El derecho internacional define a los refugiados como personas que no pueden o no quieren regresar a su país por tener un temor fundado de persecución por problemas de raza, religión, nacionalidad u opinión política. Lo que éste no aclara es el origen de la fortaleza que los mantiene firmes y esperanzados en retornar a su país pese al lugar y la circunstancia en que se encuentran.

Las intervenciones que realiza la compañía Entre el Entre se generan y producen a partir de la demanda de grupos e instituciones, en este caso fue el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (SEDHU) quien los convocó. Sobre la forma de trabajo la Psic. Rasia Friedler, directora de SaludArte, señaló a Universia: “nos reunimos con sus representantes para tomar contacto con sus preocupaciones, necesidades y experiencias, lo cual permite definir más claramente una situación-problema o una necesidad-demanda específica. Luego ensayamos sobre la temática planteada, dejándonos afectar por ella y explorando nuestras historias personales con relación al tema. También trabajamos sobre la técnica y exploramos nuevas formas de improvisación teatral”.

Fundamentalmente, en el Teatro Espontáneo se utiliza la técnica del Teatro Playback, pero también se incluyen recursos como la multiplicación dramática, técnicas psicodramáticas, técnicas de improvisación, el Teatro del Oprimido y algunos elementos del Teatro de la Espontaneidad de Moreno.

Para Friedler, el teatro espontáneo tiene, entre sus múltiples cualidades, la virtud de revitalizar el humor; y esa potencialidad colectiva liberadora que se inscribe en el centro de la experiencia humana es, en cierto modo, lo que lo define. “No es lo mismo la comicidad que el humor. Éste es, ante todo, una conciencia de sí como personaje que puede surgir a partir de la visión ajena de una evidencia propia, inadvertida hasta entonces por uno mismo”.

La valentía y profundidad con la que los refugiados se atrevieron a recordar y contar sus historias –y permitir que luego la compañía espontáneamente la recreara-, fue una muestra de lo que este tipo de intervenciones promueve y genera en las personas. Para Rasia Friedler, “el grado de creatividad de cada creación colectiva varía según una multiplicidad de factores, pero la respuesta del público siempre es participativa y sensible frente a la posibilidad que se le brinda de hacer frente con espíritu lúdico a futuras situaciones o problemas actuales. El gozo de la expresión artística proviene también de la posibilidad que abre de comunicar sentimientos y sensaciones difíciles o imposibles de ser transmitidos mediante las palabras.”

¿Cuál fue la sensación que le dejó esta intervención?
De gratitud hacia los refugiados y exiliados que compartieron sus historias, hacia las organizaciones que trabajan por su dignidad, hacia todos aquellos que han tenido actitudes solidarias ante las personas que no pueden acogerse a la protección de su propio Estado, y al arte por brindarnos la herramienta para sensibilizar al público presente sobre la difícil situación en que se encuentran millones de refugiados en todo el mundo. También me quedé con una sensación de que aún hay mucho por hacer, para seguir avanzando en la protección e integración social de quienes se ven forzados a emigrar huyendo de flagrantes violaciones de sus derechos humanos

En pocas palabras ¿cómo definiría SaludArte?
SaludArte es una forma colectiva de responder con sensibilidad artística y humor a los desafíos personales, interpersonales y colectivos de los uruguayos. Es una fundación sin fines de lucro, sin ninguna filiación política ni religiosa o de carácter excluyente, conformada por artistas, arteterapeutas, profesionales de la salud y de otras áreas con un interés solidario, comprometidos con la salud de los uruguayos. Para esto promueve el auto-cuidado, el cuidado mutuo y la responsabilidad de la población por su salud a través de encuentros humanos significativos y espontáneos, con el objetivo de prevenir, mitigar y/o superar los factores que influyen en la producción y reproducción del sufrimiento.

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