El humor desde la China milenaria hasta el Uruguay del siglo XX

Cuento Zen, El Mundo de la Risa

“El maestro estaba de un talante comunicativo, y por eso sus discípulos trataron de que les hiciera saber las fases por las que había pasado en su búsqueda de la divinidad. Primero, les dijo, Dios me condujo de la mano al País de la Acción, donde permanecí una serie de años. Luego volvió y me condujo al País de la Aflicción, y allí viví hasta que mi corazón quedó purificado de toda afección desordenada. Entonces fue cuando me vi en el País del Amor, cuyas ardientes llamas consumieron cuanto quedaba en mi de egoísmo.

Tras de lo cual, accedí al País del Silencio, donde se desvelaron ante mis asombrados ojos los misterios de la vida y de la muerte.

– ¿Y fue ésta la fase final de tu búsqueda? le preguntaron.

– No respondió, el Maestro,… Un día dijo Dios: Hoy voy a llevarte al santuario más escondido del Templo, al corazón del propio Dios…

Y fui conducido al País de la Risa.”

Autor desconocido

Hace más de 4.000 años en el antiguo Imperio Chino, existían unos templos donde las personas se reunían para reír con la finalidad de equilibrar la salud. La India no se quedó atrás porque también allí se practicaba la Risoterapia desde tiempos inmemoriales.

En culturas ancestrales de tipo tribal, existía la figura del “doctor payaso” o “payaso sagrado”, que era un hechicero vestido y maquillado que ejecutaba el poder terapéutico de la risa para curar a los guerreros enfermos.

En Japón uno de los místicos más venerados, fue Hotei, llamado el Buda que ríe, cuando alcanzó la Iluminación, lo único que hacía era reírse, de forma llana, abierta y profunda que contagiaba inmediatamente a los demás. Cuando alguien le hacía cualquier pregunta, su única respuesta era la risa. Nunca pronunció ninguna palabra, solo se limitaba a reír; sin embargo todos querían estar a su lado porque su único mensaje era la alegría interna, expresada a través de la risa.

Aristóteles, hace ya miles de años, describió la risa como un “ejercicio valioso para la salud”. Por su parte, Marco Valerio Marcial, poeta hispano-romano del Siglo I decía: “Reír es de sabios”. Y a razón de todo ello, las Cortes y Realezas Medievales se institucionalizó el papel del bufón, fomentando así la risa para tener unas vidas más agradables, en lo que casi podrían ser consideradas como sesiones de Risoterapia. En

América del Norte existían los pueblos Hopi y Zuni, que tenían payasos ceremoniales. Por su parte en África, hasta la actualidad existen los narradores ambulantes que tienen como principio aliviar el sufrimiento de sus contemporáneos con burlas y bromas de todo tipo.

El Islam no se queda atrás, Mahoma en el Corán menciona “El que hace reír a sus compañeros, merece el paraíso”.En la India se considera a la risa como un método de meditación, por el hecho de que ayuda a exteriorizas sentimientos. En este mismo país, Bhagwan Shree Rajneesh (Osho), en su centro de Poona, promovió la meditación de la rosa mística que consiste en nueve días de tres horas diarias de risa. También hay una creencia Hindú que asegura que una hora de risa tiene efectos más beneficiosos para el cuerpo que cuatro horas de yoga, debido a ello se pueden encontrar templos sagrados donde se puede practicar la risa.

Prueba también del poder del sentido del humor es el judaísmo, un pueblo lleno de alegría, bailes y canciones a pesar de su historia milenaria de sufrimiento, muchos de ellos originarios de los Jasidim, maestros religiosos que defendían el carácter sagrado de la alegría. El judaísmo ha realizado una valiosa contribución al humor universal, con figuras tan destacadas como Carlos Chaplin, Groucho Marx, Woody Allen, Efraim Kishon, Larry David (co-creador y guionista de la serie de televisión Seinfeld), Marcos Mundstock (músico-humorista del grupo Les Luthiers) y muchos otros.

En Europa, hay datos de que en la Edad Media había médicos que “recetaban la risa” a sus pacientes. El famoso cirujano francés Henri de Mondeville, en el siglo XIV, dijo “que el cirujano debe ocuparse de regular todo el régimen de vida de su paciente de modo que esté dirigido a la alegría y a la felicidad”, y su compatriota y colega François Rabelais, en el siglo XVI, decía: “la risa es propia del hombre”. Por ello se convirtió en el pionero en recomendar la risa como método infalible para aliviar determinadossufrimientos, y con ella conseguía curar a sus enfermos más rápidamente.

En tiempos más cercanos, hace 100 años, Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa, algo que pudo ser demostrado posteriormente científicamente, al descubrir que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír. En los últimos 30 años se ha avanzado mucho en la aplicación de la risa como terapia.

El empujón definitivo a la popularidad de la Risoterapia llegó en los 70`s, gracias a Norman Cousins, editor y periodista americano, quien sufría graves dolores sin solución, y a quien sus doctores le recomendaron la risa, específicamente con las cintas del Gordo y el Flaco,una vez comprobado que realmente la risa le hacía desaparecer el dolor durante horas, decidió publicar su experiencia y la dio a conocer a la comunidad médica en 1976 a través de la revista New England Journal of Medicine, y más tarde en un libro, y a través de su propia fundación.

Posteriormente, otro nombre propio en la historia de la Risoterapia es Hunter “Patch” Adams que en los años 80, aplicó la alegría y el buen humor como apoyo en la recuperación y tratamiento de enfermedades, obteniendo beneficiosos resultados. A partir de entonces se comenzó a utilizar la técnica de la Risoterapia en los hospitales.

El humor es, junto al arte, uno de los ejes de SaludArte, una organización uruguaya sin fines de lucro que promueve la salud desde hace 15 años, potenciando el desarrollo humano, la espontaneidad, la creatividad y la participación en la búsqueda de alternativas para problemas personales, interpersonales y sociales. SaludArte se basa en la idea de que el humor implica un cambio de perspectiva y ayuda a desdramatizar los problemas, por lo cual es fundamental para la salud física y mental. En estos 15 años las prácticas de promoción de salud y prevención han sido revalorizadas en las Políticas Públicas de Salud y la Fundación SaludArte ha pasado a ser un referente de este enfoque, destacándose por su capacidad innovadora.

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