¡Bienvenida primavera!

¡Bienvenida primavera!

¡Bienvenida primavera! Por Mariana Monné
La Fundación SaludArte y el grupo Comando Clowndestino festejaron la llegada de la primavera con los niños del Instituto Psico-Pedagógico Uruguayo.
clowns

El Instituto Psico-Pedagógico Uruguayo (IPPU) brinda atención a niños y adolescentes con trastornos emocionales severos de espectro autista. El autismo es un síndrome que afecta la comunicación y las relaciones sociales y afectivas del individuo; y estadísticamente cuatro de cada mil niños lo sufre. El autismo se manifiesta entre los 18 meses y los 3 años de edad. Los primeros síntomas suelen ser la pérdida del habla, la imposibilidad de fijar la mirada en los ojos, la indiferencia por los otros y la obsesión por los objetos; a menudo se lo confunde con esquizofrenia infantil. En este marco, el IPPU presta desde hace varios años una atención personalizada y profesional.

Con motivo de la llegada de la primavera, el Instituto nos invitó a formar parte de sus festejos. Con un clima agradable y un hermoso paisaje de fondo, la tarde del viernes transcurrió entre música y colores; donde los niños y adolescentes junto a sus maestras, padres y familiares jugaron y disfrutaron de la intervención de nuestros músicos y clowns. La figura del payaso es muy efectiva para establecer un contacto emotivo, pues se prescinde de las palabras y la atención se centra en lo visual-gestual, asimismo, la inocencia y la torpeza exageradas del payaso, más el uso del absurdo, suelen despertar simpatías e identificaciones diversas.

La Fundación SaludArte junto con el Comando Clowndestino prepararon una tarde de actividades variadas, que iban desde las acrobacias (pirámides humanas y en telas) hasta la interpretación musical, pasando por malabares, figuras con globos y juegos interactivos. Lo importante era descentralizar y crear múltiples focos, donde cada clown pudiera dedicarse a grupos pequeños de niños. En un principio fue un tanto difícil captar su atención, pues estos niños no responden a los estímulos usuales, incluso hubo instancias delicadas, donde con mucha paciencia se logró reencausar toda esa energía infantil casi violenta (un niño rasgaba fervoroso una guitarra y era imposible quitársela de las manos, otro insistía en treparse a las telas, un tercero estaba obsesionado con el descubrimiento del tambor) hacia algo más productivo y creativo.

En este sentido, la tarde fue un éxito. Las maestras y padres presentes se distendieron y pudieron disfrutar de la actividad sin estar tan pendientes, pues, los niños con este síndrome (u otros similares) suelen exigir una atención constante, que puede frustrar (a menudo hay una incomprensión mutua) y desgastar. Por su parte, los clowns demostraron una vez más que la música y el humor, mediante el juego (todo es lúdico, en definitiva) transmiten mensajes tanto o más poderosos que las palabras. Un globo con forma de perro, una maraca casera hecha con una botella vacía y piedritas, un muchacho con muchos colores que sin hablar dice tantas cosas: los niños tienen más capacidad de asombro, credulidad e inocencia que los adultos, para ellos las cosas son posibles si las ven y no hay nada más real que lo que sienten. Por eso, en vez de cuestionarse qué hace un muchacho con una nariz roja, se la pusieron ellos también.

Clowns: Daniel Ullmann (coordinador de SaludArte), y “Potable” (Ernesto Álves), “Beri Cueto” (Jose Berhau), “Sunami” (César Ramírez), “Shasha” (Claudio Díaz), “Sintex” (Gilda Clenet), “Fresquita” (Catalina Artecona), “Hakuna” (Steven Bennet), “Capuletti” (Agustina Pezzani), “Re-Z” (Leonardo Rodolfo), “Ambrosio” (Alexandre Nisdal) y “Rino” (Víctor Miñone) y “Montendiu” (Luis Regalia) de Complot Clowndestino.

Ánika Rotzinger Viernes 17 de octubre de 2008Ç

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