Arte y sociedad. Hay más colores Por Fabio Guerra

Arte y sociedad. Hay más colores Por Fabio Guerra

Las virtudes terapéuticas y sociales del arte fueron difundidas y analizadas en el municipio. Brecha eligió una experiencia que abordó con pinceles al cáncer.

³¿Qué van a hacer?², preguntó la niña a la mujer al pie de un muro descubierto en Agraciada y Zufriategui. ³Trabajar con arte², respondió la segunda. ³¿Qué es el arte?², replicó la niña. Como la nueva respuesta tardaba, aportó una propia: ³¿no sabés?, el arte es morirte de frío².

El humor de la anécdota sintetiza el que circuló durante toda la jornada en que se pintó un mural en el vértice del Paso Molino, organizada y protagonizada por mujeres, hombres, jóvenes, niños y curiosos de la zona. En esa pared de espacio público de Agraciada y Zufriategui, muy notoria para, entre otros, los incontables ómnibus que cruzan el viaducto a diario, navega ahora una mujer de curvas sensuales y una margarita por seno. Está allí para simbolizar aspectos de la realidad del cáncer de mama que algunas afectadas directas, y varios afectados indirectos por él, querían compartir con la ciudad.

Sobre esos aspectos, y su relación con la mediación artística, hablaron las psicólogas Rasia Friedler y Alejandra González, junto con el escultor Marcelo Romero, en el encuentro ³El lugar de la expresión artística en las política sociales², convocado por la Intendencia Municipal de Montevideo (imm), el 28 y 29 de junio. Rasia dirige la fundación Saludarte (628 6417; www.saludarte.org.uy); Alejandra y Marcelo integran el grupo responsable del taller de artes plásticas Casa Berro (Presidente Berro 2592; 480 5450).

Desde que conoció a Alejandra en un congreso de arte terapia en Rio de Janeiro, dice Rasia y acota: ³como suele suceder tenés que irte a otro país para enterarte de lo que se está haciendo en el tuyo², la empatía surgida ente ambas instaló el deseo de trabajar juntas. Elaboraron, a posteriori, un proyecto de trabajo enmarcado en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que presentaron a la Secretaría de la Mujer del municipio. El proyecto no estuvo operativo en la fecha señalada, pero dicha secretaría juzgó oportuno incluirlo en las actividades del mes de lucha contra el cáncer de mama.

Comenzó entonces un extenso período de reuniones y coordinación tripartita Intendencia, SaludArte, Casa Berro, en el que la buena voluntad y respaldo al planteo por parte de la Secretaría de la Mujer, dicen las chicas, fueron decisivos para concretarlo. ³Si bien la propuesta estaba claramente diseñada y fundamentada, y contaba con el sostén de dos instituciones con años de trabajo en el medio en torno al binomio arte y sociedad, nos sorprendió lo bien que respondió el municipio. En esta respuesta jugó un papel fundamental la acción de la Secretaría de la Mujer², subrayan. Pregunto si esa receptividad consiguió eximirlas de trastornos burocráticos. ³Sin duda, pero no sólo eso², interviene Marcelo. ³Hay por lo menos dos actores invisibles, vinculados orgánica o ideológicamente al municipio, cuya adhesión a esta causa también resultó indispensable para su éxito. El Centro Comunal de la zona del Prado, que
relevó el interés de los vecinos en el tema y basándose en eso nos sugirió el lugar para el mural, y el comité de base frenteamplista que nos cedió esa pared reservada para su propaganda², puntualiza.

ARTE COMO PRÓTESIS
que realizó Saludarte.

¿Fue abierto o sólo con afectadas por la enfermedad?
Hubo dos etapas, en realidad. Una vinculada a las coordinaciones institucionales, y otra dedicada a empaparnos con información sobre el tema, aportada por organizaciones y centros de salud que lo atienden. Eso fue fuerte, como también las historias, muchas de ellas demostrativas de una alta capacidad de resiliencia, que nos acercaron mujeres usuarias y no usuarias de esos servicios de salud, que afrontaron la enfermedad.

Trabajamos, entonces, en el taller y desde la sensibilidad artística, con lo que pudimos saber y lo que no, del tema, con base en experiencias narradas por quienes lo experimentan, o experimentaron, en carne propia, narradora o narrador para que la enmiende, sugiera un final si no lo tiene, o elija el que prefiera. La misma posibilidad tienen los demás participantes. Todo se deconstruye y, a la vez, dramatiza, para desdramatizar la vida.

¿En qué puede modificar mi depresión una alegoría sobre ella?
(Rasia sonríe.) Nuestro enfoque artístico apunta a resignificar todo lo que te acontece, sea cual sea su signo. Es uno de los mayores valores que tiene esta dinámica: al basarse en múltiples y diversas miradas sobre un mismo acontecimiento, habilita a su protagonista a resignificarlo, darle otros contenidos, otras lecturas, observarlo desde otra perspectiva. No sólo sufrimos por lo que nos pasa, sino por lo que hacemos con lo que nos pasa. Muchas veces no podemos cambiar lo que nos sucede, pero sí la forma de verlo.

(Ahora es Marcelo el que sonríe). Hablando de perspectivas, yo no sabía que hay un porcentaje mínimo de hombres afectados por cáncer de mama. Y en el taller con Rasia los hombres también practicamos, como ejercicio, el autoexamen mamario, para experimentar en el cuerpo lo que estábamos tramitando con palabras. La jornada en que se pintó la pared comenzó a la mañana, con el acondicionamiento y limpieza, y terminó a la tardecita, contrarreloj, con el mural pronto. En medio de una fiesta organizada por el Centro Comunal, con música tropical, globos, distribución de folletería, presencia de autoridades de la salud, un cuelgue impresionante de los vecinos. (Alejandra levanta la mano.) Las participantes quisieron, en primer lugar, enfatizar los aspectos preventivos, y en segundo, elementos de la vida cotidiana que identificaron como útiles para sobrellevar el trance: humor, solidaridad, fuerza, apoyo del entorno familiar, revalorización de todo lo afectivo. Y eso es lo que terminó plasmándose en esa imagen de esa mujer sensual, con una flor en un seno, que surgió del dibujo que trajo la amiga de una paciente que no pudo venir porque su estado de salud no la dejó. ³Así quiere que la representen², nos dijo la amiga, con el dibujo en la mano. (Marcelo retoma la posta.) Al pie del muro funcionamos como directores de orquesta: no tenemos un boceto previo, sino que trabajamos con las ideas que tienen las personas, para encontrar juntos la forma de llevarlas primero al papel, y luego, con pintura, al soporte. No inducimos nada, siquiera, un color; estamos ahí, con la gente, y vamos construyendo en común el cuadro.

¿No sería ecuánime, desde el punto de vista de la aceptación, que la mujer tuviera al lado del seno sano el de plástico, en lugar de una flor? ¿Y que no por ello perdiera la sonrisa?

(Responden a coro.) Por supuesto, pero no nos corresponde a nosotros plantearlo. Tal como dijo Marcelo, en todas las etapas del trabajo respetamos lo que surge del colectivo, por lo cual, elegimos no inducir. Sin metáforas, ni conversión, ni afeites. Entre las mujeres aparecieron las aristas que te preocupan. Lo corporal, la pérdida, los cambios en la sexualidad. Pero junto con eso, ellas mismas identificaron y nombraron fortalezas en el entorno familiar, barrial, psicológico. Después la imaginación, naturalmente, utilizó esas mismas fortalezas como insumo (anota Rasia). Hay una función de prótesis, digamos, de la creación artística, que te permite, con imaginación, obtener lo que deseás. Cuando el dolor es intenso, muchos pacientes necesitan, en lugar de reconfirmarlo, inventar un sol que sobre sus cabezas proporcione luz y calor.

¿Hubo devoluciones destacables?
En todas las actividades que organizamos, aprendemos junto con los destinatarios, y evaluamos si el resultado fue satisfactorio con base, precisamente, en los cambios operados en nosotros mismos prosigue Rasia. Bueno, el hecho de que los varones de la compañía practicaran el autoexamen mamario evidenció el tipo de compromiso que la información sobre el tema generó tanto en la interna del grupo artístico como en el trabajo con el mural. (Alejandra y Marcelo amplían.) Nos llamó al atención cómo la gente se iba acercando e interesando en lo que estábamos haciendo. Alguno te preguntaba: ³¿Y yo puedo pintar?². Y el jolgorio. Venían las mujeres y decían: ³Nada de música triste, poneme bailanta². Fue un día de disfrute y horizontalización de saberes.

Semanario Brecha. Año 22. Nº 1129. 13 de junio de 2007
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